Qué se dice: Nominillas

Claudio Acosta

Lo primero que hay que decir es que no debería  llamárseles  nominillas sino nominotas, mucho menos  después de la denuncia  del Colegio  Médico Dominicano (CMD)  de que el Ministerio  de Salud  Pública paga al año, a través de ese mecanismo, cinco mil millones de pesos a personas que no realizan ninguna labor, léase botellas.  El presidente de ese gremio, el doctor Wilson Roa, considera  que todo ese dinero estaría mucho mejor invertido si se utiliza para mejorar las condiciones de los hospitales, y lo mismo opinaría cualquier  ciudadano consciente del vergonzoso estado de abandono que muestra la mayoría de  esos centros.  “No es posible que se destinen cinco mil millones de pesos anuales para financiar a los compañeritos de la base del PLD cuando en el sector salud hay tantas necesidades”. La realidad  está demostrando,  doctor Roa,  que sí lo es, y da grima pensar, o mejor dicho calcular,  lo que gasta  al año el gobierno  (dicen que cada  ministerio  tiene su propia nominilla, al igual que los ayuntamientos) para mantener contenta a su clientela política. O lo que han gastado los gobiernos peledeístas, desde que se institucionalizaron las nominillas en el primer gobierno del doctor Leonel Fernández y siendo Danilo Medina Ministro de la Presidencia, pagándole con dinero de los contribuyentes a esa militancia parasitaria, de lo que se han beneficiado también los aliados de ocasión con los que  han compartido  la borona del pastel.  (Alguien calculó, en el 2010, que las nominillas consumían 18 mil millones de pesos al año, sin incluir el cuerpo diplomático, donde se dice que hay botellas cobrando en dólares sin salir del patio de su casa). El día que hagamos ese cálculo, que tengamos ante nuestros ojos, con la claridad y la contundencia que solo pueden ofrecer los números fríos, esa astronómica cifra, podremos hacernos  una idea mas clara de la verdadera magnitud del saqueo al que han sometido las arcas públicas los peledeístas.