Qué se procura al realizarse la evaluación

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El objetivo fundamental de esta valoración es reducir al mínimo los riesgos derivados de la práctica de ejercicio físico y conseguir los mayores beneficios posibles. Aunque no existen estándares universales respecto a qué tipo de evaluación clínica debe integrar el chequeo para iniciar la rutina de ejercicios, hemos de realizar una evaluación basada en la  historia clínica personal y familiar (anamnesis), evaluación física, exámenes de laboratorio  y de imágenes.
Los antecedentes personales son fundamentales; realizaremos un interrogatorio basado en la evaluación del aparato psicomotor, respiratorio, cardio-circulatorio, así como antecedentes alérgicos, antecedentes de enfermedades crónicas, antecedentes quirúrgicos, el uso habitual de medicamentos, pues existen algunos fármacos que pueden disminuir la capacidad para hacer ejercicio, como el caso de los betabloqueantes, los cuales disminuyen la frecuencia cardíaca -latidos del corazón-; también están los sedantes, que pueden causar somnolencia o disminución del estado de alerta y del control muscular; ambos medicamentos aumentan el riesgo de lastimarse o herirse.
También analizaremos el horario de dormir, hábitos y costumbres del paciente, la cantidad de hidratación durante el ejercicio, el tipo de alimentación, el tipo de proteínas que predomina en su dieta así como el consumo de té, alcohol y drogas, entre otras sustancias que podrían provocar daños al organismo.
Los antecedentes familiares son útiles en nuestra investigación porque existen enfermedades que si previamente han existido en algún miembro de la familia pueden aparecer en otros miembros del grupo familiar.


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