¿Qué veo?

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En un artículo reciente escribí que la marrulla es el modus vivendi de los partidos y de muchos políticos dominicanos. Se nutren del dinero de muchas fuentes y no quieren dar cuentas. Tienen vocación vitalicia y para mantenerse en el poder juegan sucio.

Veamos. Reciben dinero del Presupuesto Nacional sin mayor control sobre el uso de esos fondos. Reciben donaciones privadas sin dar cuentas de cuánto reciben, de quién reciben, y en qué lo gastan. No tienen ni quieren control y alegan persecución si se les cuestiona. Por tanto, no hay que esperar buenas garras para el financiamiento si se aprueba una Ley de Partidos o una Ley Electoral.

Tampoco quieren estricta regulación de la publicidad en campaña; mucho menos los partidos y candidatos con más recursos para promocionarse. En ese propósito tienen la ayuda de los dueños de medios de comunicación y los comunicadores que hacen su agosto en época electoral. Muchos viven del bla, bla, bla.

Incluso en época no electoral, hay cantidad de anuncios en los medios de entidades gubernamentales, cortesía del erario público. Por tanto, no esperen en las leyes estrictos controlesdel tiempo ycantidad de la propaganda.

El tema de las primarias ha copado la atención, y es un gran retoque enfrentan los partidos. Cada bando prefiere un tipo de primarias diferente en función de sus intereses; es decir, cómo ganar más fácil la nominación.

Ojo: no es por democracia que se debaten los tipos de primarias; es por la lucha de poder entre facciones políticas para el control de las nominaciones. Por tanto, hay tremendo tranque.

Después de darle seguimiento a la política dominicana por mucho tiempo, no veo por ningún lado un compromiso serio y sincero de los políticos con la democracia.

¿Qué veo?

Veo bandos enfrentados que se dividen y crean otros bandos. Veo el sistema de partidos fracturándose. Veo la prevalencia del interés grupal.

Veo un Gobierno del PLD sin contrapesos, inmerso en escándalos de corrupción e intenciones vitalicias; incapaz ya de entusiasmar amplios segmentos de la ciudadanía.

Veo una oposición sin rumbo ni propuestas que convoque una mayoría de la ciudadanía a apoyarlos. Veo una oposición tan desgastada como el Gobierno, con la diferencia de que el pastel no les llega tan abundante.

Veo una caterva de políticos con aspiraciones a todos los puestos. Veo la posibilidad de que algún desquiciado de marca mayor llegue eventualmente a dirigir este país por cansancio de la población o por inclinación autoritaria.

Veo una sociedad insatisfecha, que se acomoda porque no hay más opciones en la mesa. Una sociedad en la antesala del hartazgo y los políticos tan campantes, no se dan cuenta o prefieren ignorarlo. Piensan o propagan que hacen el bien como si la ceguera fuera la marca de la dominicanidad.

Veo a las redes sociales llenar el tiempo, la energía y las utopías de los diestros en la comunicación electrónica. Veo que en su ajetreo mediático asumen una realidad distorsionada y entran en guerras imaginarias, en un dime y te diré, que a la inmensa mayoría de la población ni siquiera les llega (por suerte).

Veo delincuencia, zozobras, menores sexualmente abusadas, feminicidios, muertes maternas, basura, apagones, túneles y elevados congestionados, accidentes de tránsito, surcos vacíos de ríos que ya no corren. Veo Odebrecht, Súper Tucano, la OMSA, etc., etc.

Y también veo un mar azul precioso y mucha gente trabajadora con un sueño: que este país sea un lugar mucho mejor, no en cien años, sino ahora, ¡ya!