Quedando mal ante la sociedad

Por cualquier lado que se mire, lo fallido en la disposición final de la basura en el Gran Santo Domingo, con casi un tercio de la población total del país, es demostración de alarmante incompetencia en pleno siglo 21. Retrata a República Dominicana como un país que se deja doblegar por los residuos sólidos, sin voluntad ni medios elementales o de tecnología simple para librarse de desperdicios, con autoridades municipales y nacionales con obligaciones en materia de Salud Pública, Medio Ambiente y ordenamiento urbano sin coordinación provechosa. Vale decir esto como estallido de indignación en medio de sofocaciones por doquier por una nube tóxica que se originó en un incendio en el vertedero de Duquesa y arropó la urbe capitalina, inevitable colofón de ineptitudes que por años han impedido crear un verdadero relleno sanitario para evitar severas contaminaciones.
¿A quién reclamar por este desastre? ¿Cuánto cuesta al contribuyente la presencia de organismos del Estado y de autonomía edilicia que dispersos por ahí y con floridas burocracias no logran articularse para que Duquesa deje de ser una sabana de inmundicias que se incendia y que golpea sin misericordia a la más poblada zona del país? Unas autoridades contemplativas, enredadas en la complejidad nacida de graciosas concesiones a intereses privados para que se enriquecieran con un enorme lote de terreno que pertenece al Estado.

Digna protección a muchos niños

Los niños que nacen con condiciones que ameritan atención especializada y costosa, tienen en el CAID un lugar para lograrla tras ser este instituido como servicio para muchas familias dominicanas que carecían de una opción brindada por el sector público. Para tranquilidad del país, el CAID llenó un sensible vacío en beneficio de un amplio sector social.
La labor del Centro de Atención Integral para la Discapacidad, CAID, fue exaltada de manera particular al celebrarse el “Día Mundial de la Concienciación sobre el autismo”, un estado psicológico frecuente en la infancia que debe ser manejado con alta profesionalidad y recursos. En República Dominicana, gracias a los varios centros CAID ya existentes, esa y otras limitaciones de la niñez están bajo la excelente protección que ahora brinda el Estado.


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