Quedarse atrás em algo esencial

El incremento de muertes de recién nacidos en República Dominicana con una marca de 23% en lo que va de año en comparación con el 2017 es un inhumano efecto de malas gestiones hospitalarias que hacen imposible la mejoría de calidad en el servicio para reducir el índice de mortalidad que más coloca a este país en las tinieblas del atraso en materia de salud. A ello contribuye una serie de situaciones negativas que incluyen el desempeño de médicos recién graduados, sin experiencias, y enfermeras que en la mayoría de casos no han sido entrenados en obstetricia y manejo de emergencias neonatales; que no llenan requisitos para desenvolverse en momentos críticos para evitar que vidas tiernas dejen este mundo, en una etapa del desarrollo científico que permite decir que esas muertes solo pueden ocurrir por ineficiencias profesionales y carencias elementales como secuela de la pobreza presupuestal o la falta de decisión.
La preservación operativa de equipos médicos básicos para rebasar riesgos extremos de pacientes no es logro muy común en esta media isla. O no existe o no funciona un departamento que sobre los centros asistenciales vele por el buen estado de los recursos técnicos, por la efectividad del mantenimiento, que impida que haya recursos técnicos a medio instalar por largo tiempo. Crear infraestructuras no es suficiente si luego falla lo gerencial. Si el eje sobre el que gira todo el sector salud falla, no hay para nadie.

 Reacciones que  deben sentirse

La sociedad es llevada día a día a lacerantes episodios de sangre por la violencia desbocada de cualquier hijo de vecino o la acción homicida en extrema crueldad de los antisociales. Hechos caracterizados por tomar mortalmente de sorpresa a cualquier ser indefenso en su casa, en la calle, en su oficio. Se vive de luto en luto por la actuación deshumanizada de individuos en la ordinaria interacción social o de pareja.

A los pesares se agrega un desconcierto por la falta de sentido de alarma en el Gobierno ante el derrotero que imponen aquellos que estallan con facilidad para matar en medio de meros conflictos de vecindad, de machos que reaccionan fatalmente y agresivos delincuentes que escapan a control, sin que se sienta que la conmoción llega hasta la cumbre del Estado de donde deben emanar líneas de acción.


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