¿Quién es José Rafael Vargas?

Manuel Almánzar
Conozco a José Rafael Vargas desde que nací. Me auto-califico como el más viejo de sus amigos. Nadie ha estado más cerca de él que yo, y mucho menos por un tiempo tan prolongado (toda la vida), pues tuve la suerte y el privilegio de que mi casa, y la suya, estaban una al lado de la otra cuando ambos nacimos, solo las separaba el conuquito de Manuelico.

Si nos ven juntos nadie lo creería, pues no lo aparenta para nada, pero él me lleva dos años y algo de edad. Me jacto de decir que nadie lo conoce más que yo. He tenido la suerte de que él ha ejercido conmigo el papel de hermano mayor. En la niñez compartía ese rol con Ramón Almánzar. Sí, ese mismo Ramón Almánzar, el de Nueva Alternativa.

Por la introducción, quizás estén pensando que voy a defender a José Rafael o voy a recomendarlo para algo. Pero no, él no lo necesita. Su mejor recomendación es su vida, sus obras. Además, como no tiene, ni necesita tener secretos, todo el mundo tiene una opinión sobre él.

José Rafael fue precoz en todo: cuando nadie sabía, por la edad que teníamos, lo que era el trabajo, él ya trabajaba. Desde su más tierna infancia ya era ayudante de su padre, don Eladio Vargas, reconocido comerciante del mercado viejo de Moca, el cual bregaba con cuadros, lentes, etc. Vargas se hizo un experto en eso desde chiquito. Cuando aún los signos distintivos de la adolescencia no aparecían, ya era reportero de Radio Quisqueyana y, más tarde, de la “Situación Mundial” en Santiago.

Ganó fama temprano. Una vez en medio de una huelga lo agarró la policía y le hizo apagar unas cuantas gomas, encañonándolo con viejos fusiles Cristóbal. Su mamá por poco se muere del susto. Pronto pasó a ser tomado en cuenta por los periódicos de la capital. Recuerdo que le pagaban por pulgadas las noticias que le publicaban y el joven aprendiz de periodista, ni tonto ni perezoso, andaba con una reglita de metal en los bolsillos.

José Rafael tiene cualidades que le han acompañado toda su vida: Es trabajólico. Nunca he visto a nadie cuya diversión sea el trabajo. Siempre ha tenido algo que hacer, no distingue entre un lunes y un domingo. Para él no existen días feriados. Nunca ha tenido vicios: no fuma, no bebe, baila, pero poco, siempre en reuniones familiares o en actividades públicas, nunca en lugares abiertos de diversión. No bota su dinero. Es una persona económica pero no tacaña. No hace alardes de riquezas, ni extravagancias de ningún tipo. Es amigo del ahorro como virtud, no como esclavo del dinero. Nunca le ha pedido favores a nadie, él tiene siempre con qué resolver sus asuntos.

Es un amante dedicado de su familia. Su mamá, sus hermanas y Luis, su hermano, lo ven como un protector, como el roble fuerte bajo cuyas ramas se sienten protegidos, aunque respetados en su individualidad. Es responsable de esa familia, todos profesionales exitosos y de conducta ejemplar. Sólo conozco una gente más radicalmente seria que él: su hermano Luis Gabriel, el cual, según diría un jevito de hoy día “no coge corte”.

Vargas es solidario hasta el extremo. Se preocupa por todo el mundo y está pendiente de todos, a veces me habla de gente que uno cree que se ha muerto, pero él está pendiente. Sabe todo lo que pasa en Moca y es la persona que a más velorios va. Javier González decía en tono de broma que “cuando Vargas salía de su casa, antes de llegar a la oficina pasaba por la funeraria a ver a quién estaban velando”, pues su sentido de la amistad y la solidaridad con el amigo, en momentos de tristeza, es de leyenda. Siempre está ahí para el amigo en apuro o cualquier persona necesitada que se cruce en su camino.

Por lo mucho que ha trabajado y por lo medido en sus gastos que es, yo supongo que tiene sus chelitos. Ha vivido sin lujos y sin allantes toda su vida. No visita lugares donde se beba, no anda por ahí buscando megadivas ni modelos. No anda en autos de lujo, no vota lo suyo, nunca le han dado pescozones en público, no le han matado amigos traficantes, no coge comisiones, no negocia con las instituciones donde ha trabajado, no se mete en negocios turbios. Siempre ha exhibido una conducta vertical. José Rafael Vargas no tiene cola que le pisen.

Parece que a algún sin juicio de esos que abundan en el PRD se le ha ocurrido la infausta idea de atacar a José Rafael Vargas. Sin ninguna otra intención, claro está, para hacer daño, ya que eso es lo único que saben hacer. Pero, y por si las moscas, si en el PRD hay alguien interesado de verdad en preocuparse por los destinos de nuestro país, le voy a dar una tareíta: pregúntele al anterior presidente de Indotel ¿en qué se invirtió todo el dinero que produce el Fondo para el Desarrollo de las Telecomunicaciones, y cuántos de esos recursos se invirtieron en las diferentes zonas y pueblos de este país? Cuando tengan ese dato, compárenlo con lo que ha hecho Vargas en el mismo período y con los mismos fondos. Después de tener esos datos, les aseguro sin ningún género de dudas que ustedes sabrán entonces a quién es que hay que atacar.