Quien tiene boca…no

Eusebio Rivera Almodóvar

Como consecuencia del gran volumen de los conocimientos, se ha dividido la enseñanza en temas básicos, específicos, especialidades y subespecialidades. En la llamada ciencia de la comunicación, donde inciden mayoritariamente periodistas, sociólogos, psicólogos y “relacionistas públicos” hay un término relativamente nuevo que es “vocero”, usado por instituciones y personajes como el transmisor de ideas, conceptos y declaraciones de quien representa, porque, o es mucha basura que hay que decir, o se trata de alguna afirmación para la cual su(s) representado(s) no tiene(n) el coraje, la voluntad o el descaro necesarios para hacerlo directamente. Pero existe una maniobra muy usada por reales o supuestos líderes, que consiste en dejar u ordenar que alguien, que no es su vocero “oficial”, difunda como rumor o revelación no autorizada, sus mentiras pasadas y presentes sin el más mínimo pudor frente al público, convirtiéndose en mártir, centro de críticas, por una metedura de pata por la que debió responsabilizarse su mentor o jefe.
Precisamente, es lo que hizo el señor Radhamés del Carmen Maríñez, Administrador de la distribuidora de electricidad del Sur (EDESUR) cuando anunció que la planta de Punta Catalina, en construcción, no acabaría con los apagones a largo plazo, aunque le faltó agregar “Mi jefe mintió cuando dijo lo contrario y ahora yo le estoy sacando la pata para que alivie la presión de tener que reconocer que se burló del pueblo”.
No tengo nada en contra de los voceros oficiales que ocasionalmente mienten por sus empleadores, pero creo saludable recordarles el refrán criollo “Quien tiene boca no manda a soplá”, ya que, cuando lo hace, casi siempre es porque algo que agarra o come está ardiendo.