RAFAEL LANDESTOY DULUC “BULLUMBA”: Odisea de un talento y sus designios “Los músicos sabios son aquellos que tocan lo que pueden dominar” Duke Ellington

Rafael Laandestoy

Una odisea no tiene que ser el reto del espacio o el mar. Una odisea puede ser un reto personal, repleto de historias y universos disímiles que en el tiempo van dibujando perfiles con una meta consistente, que la vocación arraigada sabe mantener con fuerza.
En ciertas edades, la fijación de dominar, de vencer un instrumento puede convertirse en un sagrado misterio del instinto y el deseo…

Vida familiar. Rafael Landestoy Dulluc nace en la ciudad de La Romana el 16 de agosto de 1924, siendo casi coetáneo de músicos como Bienvenido Bustamante, Vicente Grisolía Poloney, Margarita Luna García, Ramón Antonio Molina Pacheco y Carlos Piantini.

El maestro apenas recuerda el hogar provincial, pero sí evoca cuando su padre, el doctor Pedro Landestoy Garrido, comenzó a llamarle Bullumbita y lo hace con el rostro sonrojado. El sobrenombre fue creciendo a Bullumba, don Bullumba hasta maestro Bullumba, Orgía de vocales desde el inicio hasta el final, que con marcada onomatopeya no ha podido desvincular de su nombre original Rafael Landestoy Duluc.

En una larga mirada, que tiene compás de silencios, recuerda que a los 6 años, hacia 1930, pierde a su madre Sara Duluc, oriunda de Higüey.

Santo Domingo a la vista. De su estancia en Santo Domingo ese mismo año, rememora el archifamoso ciclón de San Zenón, del 3 septiembre y su residencia en la casa de su tío don José María Landestoy, propietario de la legendaria Farmacia Landestoy, ubicada en aquella Avenida Mella, viejo bazar intramurano, perdido en la bruma del musgo y la melancolía con turbante.

Cuando aún párvulo mostraba su ardiente interés por la música, operación clandestina de furor, su padre le recriminaba. Los sermones giraban en torno a la forma de vida de los músicos de ayer, de hoy y siempre…
Pero la admonición paterna, pletórica de cariño y celos tutoriales, no pudo vencer el imaginario soñador del alto homenajeado de esta noche.

En 1947 entra a estudiar en el Conservatorio Nacional de Música, pero mucho antes ya había conocido a la notable profesora de piano doña Mary Siragusa, con quien establece una decisiva relación filial. Así lo recuerda con veneración y agradecimiento, siendo depositaria de sus partituras, enviadas desde el exterior como gesto de alumno agradecido.

Voz del Yuna – La Voz Dominicana. En la década de los 40 del siglo XX, el hermano del dictador Rafael Trujillo, J. Arismendy Trujillo Molina, funda en 1943 la Voz del Yuna, en Bonao.

Era un proyecto radial que hacia presentaciones de artistas en vivo. Confiesa con soberbia humildad que es recomendado por Julio Gutiérrez…

Allí llega entre 1944 y 1945 el maestro Landestoy para acompañar a las hermanas Peña, cuando el proyecto radial se convierte en 1946 en Radio Teatro, es trasladado a Ciudad Trujillo (Santo Domingo), el maestro Landestoy consigue su contrato, para lo que luego sería La Voz Dominicana, que al margen de toda excentricidad de su fundador, fue una escuela que aún se deja sentir…

El talento descollante del Maestro Landestoy, como arreglista y compositor, con apenas 23 años, ya había sorprendido con su Danza Loca de 1940.

Exilio voluntario. La Voz Dominicana, coincidencias de relatos sueltos, anécdotas e investigaciones, tenía ese ambiente cívico-militar-artístico en el que el repentismo díscolo del hermano del dictador, quien poseía su guarda pretoriana conocida como los Cocuyos de Petán, tanto te podía salvar la vida como quitártela.

Aquella atmósfera generaba en don Bullumba Landestoy largas reflexiones sobre su futuro. Había hecho buenas relaciones con músicos extranjeros, especialmente mexicanos. Tenía fe profunda en la fuerza de sus composiciones y añoraba salir de la media isla encadenada, para iniciar su Odisea de sacrificios, coronada con éxitos resonantes. Para ello, el exilio voluntario era clave y estimulante…

Narra el maestro que a la reina del Lamento Jarocho, Antonia del Carmen Peregrino Álvarez (Toña la Negra), le habían gustado sus composiciones y que ella misma hizo las gestiones pertinentes para su salida de la República Dominicana, hablando con José Arismendy Trujillo para obtener su pasaporte. Toña La Negra llevó a cabo la misión con éxito. De paso, el maestro Landestoy Duluc se enteró que las acciones anti trujillistas de su pariente, Carmita Landestoy en Nueva York, eran el misterioso valladar que le impedía conseguir el preciado documento de identidad.

Esta señora fue la primera mujer que escribió un libro contra la dictadura, titulado Yo También Acuso. Es obvia la alusión en el título del J’acusse de Emile Zola, novelista del naturalismo, a propósito del caso Dreyfus en la Francia de 1898.

El México que recibe al maestro: 1951. El gran México que recibe al maestro Landestoy tiene como telón de fondo el fin del caciquismo en la política de los generales de la revolución.

Don Lázaro Cárdenas había hecho sus ajustes agrarios y los avances de la educación en el campo y con la nacionalización del petróleo del 1938, el afamado general Cárdenas pasaba a la historia con lauros.

Don Bullumba Landestoy llega entre dos presidentes modernistas: don Miguel Alemán, saliente y Ruiz Cortines entrante. Cuando el PRI (Partido Revolucionario Institucional) aún se llamaba Partido Nacional Revolucionario.

Pletórica de luces de neón recién nacido, la ciudad mostraba su pujanza, era el México consciente de sus oportunidades, mientras su vecino que no era Arcángel, ordenaba el mundo de la futura guerra fría, el cine, de gran mercado en el exterior, mostraba la fuerza popular de charros, rumberas y rancheras, expresiones musicales populares, que apuntalarían la industria de la composición, la música, el canto por excelencia, el incipiente universo fonográfico, más la radio famosa XEW, donde fue entrevistado el maestro Landestoy.

En ese México, reencuentra a su gran amigo Fernando Fernández, que junto al músico, arreglista de música para películas, Gonzalo Curiel, le introduce en aquella meca, donde brillará su nombre y talento. (Fernando Fernández es quien hace popular su Carita de Ángel).

Entre 1959 y 1962. Rafael Landestoy Duluc, Bullumba llega Nueva York.

Justo en ese año, 1959 es el año de la expedición de los héroes del 14 junio. El presidente Eisenhower se despedía y este el Nueva York que recibía a Bullumba Landestoy luego de haber hecho de México una trabajada plataforma para la difusión internacional de su obra.
Nueva York es un reposo y un gran encuentro con el gran músico cubano Ernesto Lecuona, con quien se va de gira como pianista, recorre parte de América Latina, conoce el Carnegie Hall y acumula un mayor prestigio como músico dominicano…

En 1962 viaja a Puerto Rico, decide una búsqueda espiritual donde los monjes benedictinos del Convento San Antonio Abab, en Humacao. No resiste la rigurosa disciplina y termina como profesor de piano y guitarra con la aprobación del Padre Owens, quien permite su estadía allí.
En aquel momento, el profesor Landestoy aprovecha para componer parte de su gran obra pianística, dejando en la misma la impronta evocativa del espíritu reflexivo, de sus tareas interiores.

Regresa a Nueva York de nuevo, a finales de la década de 1970. Allí conoce a dos personas importantes en la difusión de su obra.

Al colombiano Francisco Roldan, quien con gran admiración difunde en conciertos y CD su obra de guitarra.

De igual modo, hace amistad con el pianista escandinavo-español Martin Soderberg, hoy uno de los mejores pianistas internacionales.

Soderberg propaga su obra en Nueva York en unos conciertos didácticos y la valora de modo público. En el año 2000 esta alianza produce el CD Romántico, excelente trabajo de difusión. Previamente en 1995 María de Fátima Geraldes había grabado otro CD aquí en Santo Domingo, dedicado a la música del maestro Landestoy.

Final. La obra de Rafael Landestoy Duluc (Bullumba), a sus 93 años, vista en su conjunto como un puente entra obra popular y obra de música académica, es la presencia de quien nunca se fue, es la presencia de quien fue valorado por el conjunto de su aporte a la identidad sonora de la República Dominicana.

Los de memoria larga siempre le evocaron en sus conferencias, en sus textos, programas radiales y crónicas escritas. Es el caso de Arístides Inchaústegui, José del Castillo Pichardo y los profesores Iván Domínguez, de piano, Rubén González de guitarra y Pedro Delgado Malagón.

El Balance de la obra compuesta es prolijo, en ese laberinto creativo que pese a su edad el maestro Landestoy sigue cultivando cada día: obras para guitarra, composiciones de canciones, boleros y obras para piano, que son incontables.

En esta noche, el Ministerio de Cultura honra sus altos méritos, lo hace en vida, como se suelen valorar los aportes de hombres trascendentes. (CFE).

Texto leído el 11 de octubre, 2017, en la Sala Aida Bonnelly del Teatro Nacional Eduardo Brito, en el Homenaje que el Ministerio de Cultura dedicara a Rafael Landestoy Duluc. “Bullumba”.


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