RAFAEL PÉREZ CONCEPCIÓN: búsquedas en puntos de fugas del jardín geométrico. (en Mamey).

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In Memoriam :
Johnny La Bazuca, trovador de Malí
que entre tambores, cielos oscuros y naves en sonrisas de carcajadas doradas, buscaba paraiso terrenal en onceavo barrio del gris París de sus días.. (*)

Como en la canción de Tom Adair (Everything Happens to Me ) que hiciera famosa Chet Baker, entre otros y otras; Rafael Pérez Concepción mira en Nueva Delhi, desde la ventana de un edificio milenario, la multitud que discurre y pasa agitada.
El hombre del turbante rojo es un sij, palabra que viene del panjabismo y hace fronteras con el sánscrito, curiosamente adivina la canción que escucha, con audífonos, el personaje barbado, años de Pablo Milanés. (**)
La multitud sigue y el vuelve al taller, aferrado a su novia ansiedad, para proseguir la búsqueda aquella que se inició en 1999 con “Sombra & Lunáticos”…
1 / LA ARDUA MARCHA DE UN CAMINO PROFESIONAL PIDE ESCLAVOS DE DISCIPLINAS.
En un texto escrito en 2004, noviembre, hacía la observación sobre su generación, a la que bauticé como La Generación del Coro (***), en otro texto más amplio, planteaba el tema de cómo la realidad social empujaba a jóvenes egresados de Bellar Artes a un profesionalismo falso, que al final les exponía a manos de explotadores pictóricos y se sentían luego en un limbo, que les empujaba al exterior de modo urgente.
Harto del urbanismo insular, ese fue el camino de los congéneres de Rafael Pérez Concepción, José Polanco, se quedó en Barcelona, España. Delio Delgado llegó a Hamilton, Ontario, Canadá desde 2003 con excelente trayectoria. Walking Rodríguez se estacionó en Toulouse, Francia, donde crea dibujos de recia inspiración afro, de talentosa factura. Ney Díaz tendría un final diferente: inmolado de modo involuntario, por la intolerancia de fuerzas represivas callejeras, dizque de orden público…
Los de su generación soñaron con un cosmopolitismo de urgencia, que les permitiera un desarrollo en libertad y con gran vocación.
De ahí viene Rafael Pérez Concepción, aquella visión del cosmopolitismo era la aspiración legítima de pintores muy jóvenes entonces, que estaban también en la búsqueda de la trascendencia y estilos, que le fueran propios a una identidad de artistas inconfundibles. Para ese logro, la disciplina es de rigor, de lo contrario no hay resultados apreciables y una maldita trampa del tiempo, cuyo mazo traicionero nunca avisa, desgarra y desconcierta…
El barbado hombre del turbante rojo, lo sabía…
Por esa razón, en ese nombrado texto del 2004, yo escribía sobre Rafael Pérez Concepción lo siguiente : ”
Estas obras recientes de Rafael Pérez Chepe dan un alerta claro hacia un artista a quien hay que continuar dando seguimiento, porque en cada obra se nota la ascendencia y una preocupación para construir algo que veremos alguna vez”…
(Rafael Pérez Concepción: De Barcelona a Santo Domingo o la Búsqueda insaciable).
2 / ¿RESET SERÁ AQUEL ALGO QUE ESPERÁBAMOS ALGUNA VEZ?…
Que quede claro para mi Cork Fake (2001) y Estaciones Nomadas (2015), fueron una larga pausa entre figuración y experimentos, narrativas y la famosa nueva figuración, para descubrir un recodo de imagen-lienzo, que encontrará un puerto de expresión segura: ¿Lo es Reset?… Ni niego ni reafirmo, me lo gozo.
En el texto del catálogo la señora Marianne Tolentino se muestra entusiasta, delirante, pro Chepe hasta morir en colores y pentagramas de Claude Debussy: Et viola le gateau pour le petit Chepin.
Su acierto, ideas que comparto porque es mi percepción primera al ver los cuadros, consiste en sentenciar “Chepe domina la disposición de los componentes en la superficie de manera espontánea y concebida a la vez. No se trata de un sistema, de una reiteración, cada cuadro tiene su propia organización, lo que no es evidente en un contexto geométrico, tan depurado y riguroso”…
Creo que en eso consiste el atractivo visual de toda la exposición: un concierto de líneas tout azimut (en todas las direcciones), que además siendo el espacio donde están situadas las obras, un pequeño corredor, el efecto geométrico sin pretender ser cinético, es notorio y trasformador de la experiencia óptica…
3 / RESET, RESETÉALO TODO. EN COLOR. EN MENTE. EN INTENCIÓN . EN HUMANIDAD.
Colgados los cuadros en la Galería Mamey, corazón de la Ciudad Colonial, el espacio atrae a la luz de la tarde, no hay piedad cromática que se salve, no hay sonata de puntos y líneas que se salve.
La claridad de la tarde se embelesa y juega a la luz de la naturaleza viva con la luz de los colores escogidos en su oficio por el artista, que busca un tributo placentero, a su propia conciencia y búsqueda estilista.

Se enfrasca Rafael Pérez Concepción, en una auténtica orgía de matices, el color es una feria insondable, fresca, avivamiento de pupilas at infinitum.
Reset. Te reseteas, cuando lo haces, revisas todo un sistema, te replanteas por medio de una exposición hasta la vida misma en gigantes formatos, contra paredes esclavas de la belleza imponente, paredes que bajan la cerviz, al corpus pictórico que cargan, se personaliza y se lo imponen, las paredes desaparecen vencidas del brillo diamantino del color voraz en tempo.

Reset, anglicismo mecanicista que se puede humanizar: cuando lo haces a conciencia de que Reset trasciende la exposición, para abrir un camino multicromático a nuestras propias vidas.

Reset, es la intención Freudiana que un cuadro oculta a las audiencias, dejándole ver el esteticismo acabado de una abstracción que se impone, venida del caudal oscuro del arroyo viejo, para resurgir en agua clara, que quiere connubio con el color que le brilla en el espejo pluvial.

Pero más allá, Reset envía un mensaje de quien pinta: Reset es otra búsqueda, es volver a reinterpretar con limpieza nuevos sueños sin torpezas, trascender a lo fácil, trabajar lo reseteado, Reset, Reset y Reset.

Al hacerlo, Rafael Pérez Concepción, lo hace en libertad y memoria, pienso en K. Malevich, Negreiros (J.A) o las orgías cromáticas de Sophie Täuber, aquel abstracionismo geométrico brillante e imaginativo del siglo XX.

En pleno corazón de la Ciudad Colonial, hay largo jardín geométrico, ella dice que le suena a Debussy, a cada oído su música, nada de polémica.
Me suena Erik Satie, para ser más preciso:”Trois Gymnopédies”… O mejor “Los Seis nocturnos”…

Al final, lo importante que es que los cuadros y su testimonio viviente están ahí fruto de un esfuerzo e inspiración que perfila, ojalá de modo definitivo, la vocación fuerte que tiene Rafael Pérez Concepción cuando quiere y se vuelve Reset, Reset, en todas las dimensiones: el hombre del turbante rojo, es el espíritu que le vigila. (CFE).

En síntesis
(*) Tomado de Requiem Por J. Bazuca, trovador de Malí y los rascacielos del barrio 11 de París. Inédito. CFE
(**) La canción dice cosas como estas: “hago una cita para el golf
puedes apostar a que va a llover
trato de dar una fiesta.
Creo que iré a través de la vida
solo con resfriados y perdiendo trenes…
Todo me pasa a mí”…
(***) Diógenes Céspedes en un artículo publicado en este suplemento el 5 de febrero del año 2007, titulado: “El nuevo lenguaje de la juventud”, explica bien el significado del Coro: “llamar la atención, poner asunto a otro”, coincidir en una idea.
Es decir, agrego yo: se suele usar “no me venga con tu coro”.. Tal como lo usaban los pintores de esa generación, en pleno corazón urbano de la Ciudad Colonial.