Rafael Pichardo Vicioso, un artista y valiente antitrujillista

Calle Rafael Pichardo Vicioso en Altos de Arroyo Hondo. Hoy/ Napoleón Marte
Calle Rafael Pichardo Vicioso en Altos de Arroyo Hondo. Hoy/ Napoleón Marte

Lo recuerdan más como artista y deportista, pero fue también valiente antitrujillista que sufrió persecución y exilio. A su regreso al país militó en la izquierda y luchó con arrojo en la Revolución de Abril. Como voluntario del Cuerpo de Bomberos no solo arriesgó su vida, sino que trabajó con denuedo para equipar a esa institución a la que dotó hasta de colchones. En reconocimiento, una estación de la entidad lo recuerda.
Fue además donante de la Cruz Roja Dominicana, voluntario de la Defensa Civil, cronista deportivo y bienhechor que nutría y vestía a guardianes y pobres deambulantes, quedándose a veces sin zapatos, para calzarlos.
Visitaba a los presos de la guerrilla de 1963 y hacía colectas para llevar comida a sus familias. Fue quien regaló el aparato en que se grabó la proclama denunciando encarcelamientos. Compañeros de militancia lo llamaban de madrugada para comunicarle apresamientos y él se levantaba complacido a gestionar su libertad e informar el atropello.
Rafael Pichardo Vicioso es gemelo de Horacio y por su desprendimiento muchos lo llamaban “el mellizo pobre”. Este hermano, que confiesa hablar con él a diario, cuenta que Rafael jamás se estrenó una camisa, se las daba a él para que las usara primero.
De la vida del popular tenista, sofbolista, intérprete que junto a Nandy Rivas, Tito Saldaña y Horacio formó parte del afamado cuarteto Los Solmeños, hablan también Cuqui Defilló, su mejor amigo; sus hijos Corina, Ernesto, Alfredo y Orlando; Maricela, su viuda, y Luis Eduardo Delgado Cestero (Pipí), quien propuso la calle con su nombre.
Rafael fue, además, gerente de promoción de la Compañía Anónima Tabacalera, la Casa Brugal y la Licorería Siboney. Trabajando en esta última murió en un accidente de aviación en La Romana, donde había ido a realizar un comercial.
Rafael y Horacio, nacidos en Santo Domingo el 17 de julio de 1936, vivieron una infancia marcada por el dolor de la pérdida de su madre cuando apenas contaban un año y meses de nacidos. Eran los más pequeños de seis hermanos: Lea, Lourdes, Monchín, Maruja y ellos. En la Arzobispo Portes 173 transcurrió su niñez y adolescencia junto a su padre, Leobaldo Pichardo, pitcher del Licey, poeta, bien parecido. Su madre fue María Noemí Vicioso Bonnet, de origen francés. “Fue muy triste”, expresa Horacio refiriéndose a la ausencia temprana de su progenitora.
Estudiaron en los colegios La Salle y Santo Tomás de Aquino y en la Normal “Presidente Trujillo”, pero no terminaron bachillerato pues la dictadura los acosaba por la participación de Lucas Pichardo y su hijo Federico Pichardo Caminada, tío y primo de los gemelos, en la expedición de junio de 1959. Horacio estuvo preso por inasistencia a entrenamientos del Servicio Militar Obligatorio.
Regresaron tras el ajusticiamiento y Rafael continuó su actividad revolucionaria como miembro del Movimiento Popular Dominicano. Los Solmeños interpretaron y grabaron el Himno de la Revolución de Abril, letra de Aníbal de Peña. Rafael se casó con Maricela, el 21 de junio de 1965.
Los Solmeños. Rafael y Horacio se iniciaron en el canto en la Schola Cantorum que fundó y dirigió el sacerdote Rafael Bello Peguero en el Convento de los Dominicos y de ahí pasaron al coro junto a Cuqui Defilló, Nandy Rivas, Tito Saldaña, Arístides Incháustegui, Niní Cáffaro, Frank Lendorf…
Leopoldo Cordero y Pepito Ramírez comunicaron a productores de “La hora del moro” la existencia de “unos mellizos que cantan” y después de su participación en el programa surgieron Los Solmeños que fueron de los primeros en ese espacio y Rafael “el cantante oficial de Rahintel”.
Formaron “Rompe y Raja”, otro cuarteto que tenía además a Pedritín y Tito Delgado. “Unos cantaban por bebida y otros por comida”, rememora con gracia Horacio.
Los Solmeños, agrega, “se formaron en la casa de Manuel Troncoso y tuvieron a Rafael Solano como su más decidido impulsor y acompañante”. Durante años llenaron los principales “night clubs” y hoteles del país y se presentaron en el extranjero. Entre sus canciones más conocidas están Sin ti, de Bullumba Landestoy; Parejera, Manuel Troncoso; Mi amor por ti, Rafael Solano; Esperanza no se cansa, de René del Risco; Camino que lleva al viento… “Manuel nos descubrió y Solano fue el creador, nos hacía los arreglos”, cuenta Horacio.
Los Solmeños “hicieron historia”. Sin embargo, ni Rafael ni Tito Saldaña han sido reconocidos como artistas.
Recuerdos. Horacio afirma que su gemelo “fue y es todo” en su vida y que al levantarse se para frente al espejo y le pregunta: “¿Qué hay, ¿cómo estás?”, sintiendo que al mirarse mira a su idéntico hermano.
“No necesito ir al cementerio para estar con él, siempre está presente, acudo a él en momentos difíciles. Su espíritu está dentro de mí y me mantiene vivo”, exclama.
Corina dice: “Fue como un ángel que el Señor me envió para cuidarme, aunque por breve tiempo. Su muerte me marcó mucho, solo Dios pudo curar ese trauma”, y rememora momentos de su vida que no olvida.
Para ella y para Ernesto “fue un padre ejemplar cien por ciento”. Ernesto resume la existencia de Rafael en tres palabras: “Bondad, humildad y servicio. Trato de practicar ese legado”.
Orlando lo recuerda “siempre con una sonrisa y dispuesto a servir sin importar clase social. Trató a mi mamá como una reina”, y Alfredo manifiesta: “Me enseñó a pensar fuera de mí mismo, a querer, a tratar a todos con respeto y humildad. Lo extraño todos los días”.
Cuqui Defilló significa: “La pena más grande que he sentido fue la partida de un amigo tan bueno, era un compañero que no se olvidaba de uno, un filántropo, un trabajador”. Juntos fundaron la Liga de la Farándula.
Maricela destaca su optimismo, su bondad, su moral y dedicación a la familia. “Mi casa se convirtió en hotel cuando mis cuatro hermanos vinieron a estudiar y él los acogió como a sus hijos grandes, al igual que a sobrinos y primos”.
Rafael falleció el 29 de junio de 1982, a los 46 años, cuando la avioneta en que regresaría a Santo Domingo se estrelló contra una roca al despegar. Murieron él y el piloto.
La calle. Vecinos de Altos de Arroyo Hondo pidieron al Ayuntamiento que la antigua “Calle 1” donde residió Rafael Pichardo, llevara su nombre. Luis Eduardo Delgado reiteró la petición, como director de Planeamiento Urbano del cabildo. Fue inaugurada el 5 de marzo de 1995. “Comienza en un cul de sac, hace esquina con la “calle 13” y termina en otro cul de sac”.
Delgado motivó la propuesta considerando que “los mellizos no solo llenaron un vacío en el arte, sino que acogieron en sus casas a perseguidos por el régimen de Trujillo. Rafael fue un patriota”.