RD podría convertirse en un país letrina

Ramón Nuñez Ramírez

La pasada semana una publicación del periódico Washington Post reveló que en una reunión del presidente Donald Trump con legisladores que buscaban una solución a la eliminación del estatus de protección temporal (TPS por sus siglas en ingles) a ciudadanos de El Salvador y Haití, este dijo: “¿Por qué recibimos a gente de países de mierda?”; y si bien no podemos elogiar esos juicios de valor, además de que los EU son corresponsables de que Haití sea un estado fallido; lo cierto es que la República Dominicana, de no contener la masiva inmigración haitiana, podría convertirse a la vuelta de dos décadas en un país similar a Haití, en el lenguaje de Trump, “un país de mierda”.
Los EU con 9.8 millones de km2 y una densidad poblacional de 33 habitantes/km2, está tomando serias medidas para contener la inmigración ilegal, como lo está haciendo la Unión Europea y todas las naciones que comparten fronteras con países más pobres, no es accidental que en la actualidad existen, o están en construcción, 63 muros fronterizos; sin embargo la RD con apenas 48,670 km2 y una densidad poblacional de 220 habitantes/km2, es el único país del mundo que se da el lujo de permitir una inmigración masiva.
Esos inmigrantes ilegales, que probablemente hoy representen entre 10-15% de la población, y sigue creciendo, impacta el mercado laboral, pues esa mano de obra abundante y barata mantiene deprimidos los salarios en los sectores que los haitianos inciden e incluso la saturación ha lanzado a una buena parte al trabajo informal, convertirse en pordioseros o delinquir. Estamos importando miseria y enfermedades y el peso sobre el sistema de salud se está sintiendo, a un punto que el 30% de los partos en los hospitales públicos son de haitianas que ingresan ilegalmente al país, en un tráfico que beneficia a muchos, y luego se quedan e incluso, como se ha denunciado, por vías fraudulentas inscriben sus hijos como dominicanos. Cuando en el país haya cuatro o cinco millones de ilegales el sistema de salud no va a dar abasto para atender gratuitamente a esta población, como también se veráimpactado el sistema educativo. Los dominicanos pobres serán los mas afectados.
El Gobierno está tratando de eliminar los barrios con viviendas suicidas a orillas de los ríos, como es el caso de La Barquita y Domingo Savio, sin embargo la inmigración ilegal está creando barrios marginados en todo el país y en provincias fronterizas el éxodo de los dominicanos es ocupado por los indocumentados e incluso hay comunidades donde toda la población es haitiana. El colmo es que esa inmigración está contribuyendo a la deforestación del país y baste las recientes declaraciones del director del CESFRONT acerca del decomiso de 18 mil sacos de carbón en los últimos meses del año pasado. Los árboles dominicanos los están tumbando para hacer el carbón que es el principal combustible para cocinar en esa empobrecida nación. Los haitianos hicieron de su país el principal erial del Caribe, es decir prácticamente un desierto, y están haciendo lo mismo en nuestro territorio con la complicidad de autoridades y malos dominicanos.
De mantenerse esa masiva invasión de indocumentados a la vuelta de dos décadas, o quizás menos, nuestro país tendrá una mayor tasa de pobreza, los presupuestos no van alcanzar para mantener un sistema de salud y educativo para toda la población, nuestra composición demográfica va a sufrir grandes cambios, así como nuestra cultura, costumbres, religión e idiosioncracia. Se habrá consumado la fusión, los haitianos y sus descendientes ocuparán posiciones electivas, quizás hasta la Presidencia de la República, y nos habremos convertido, por la indiferencia de los políticos y las clases dominanteS, en “un país de mierda”, en otro estado fallido. La única esperanza es que despierte la conciencia nacional y exija a los gobiernos cumplir con las leyes migratorias.


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