RD requiere un Víktor Orbán

Ubi Rivas.

El domingo 8 de abril los húngaros reeligieron por tercera vez a Víktor Orbán como su presidente, a contrapelo de la Unión Europea y las adyacencias de voceros de países interesados, concerniente a la política migratoria estricta, plataforma básica del estadista.
La acera política contraria al valiente y porfiado estadista no ha denunciado anomalías del proceso electoral, donde obtuvo el 48.89% de la votación, ganando 134 de 199 escaños en la Cámara de Diputados, sencillamente por entender que Orbán interpreta el sentir más socorrido de sus paisanos, alusivo a la preservación de la soberanía y la integridad soberana de Hungría.
Inclusive el madrileño diario El País, en su editorial del día 11, externó su preocupación por la aplastante victoria de Orbán, y en una ecuación sin justificación, identificó a Orbán con el zar Vladimir Putin y el dictador turco Reyep Tayyip Erdogan, quizás temiendo una deriva española a recientes tiempos de fuercismo, que motiva el Gobierno intrascendente y falta de coraje de Mariano Rajoy, más que por la verdad de los hechos.
Los húngaros ha aprendido de Gran Bretaña, que abandonó la Unión Europea para desligarse de la coyunda impuesta de las fronteras abiertas a inmigrantes indocumentados, no solo por la avalancha procedente del Magreb post linchamiento de Muammar El Gadaffy, sino por el descontrolado trasiego de terroristas filtrados en la apabullante inmigración.
Hungría y Rumania registran las comunidades más copiosas de gitanos, una ancestral lacra que confronta siempre, resultando inadmisible el permisivismo migratorio, plataforma que debiera asumir un candidato presidencial nuestro en las presidenciales de 2020, con una retórica convincente, añadiendo programa para superar criminalidad, desorden del tránsito vehicular y la escalada irresponsable de la deuda externa de US$40 mil millones, y superar lacras del PLD.


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