RD sin estrategias para enfrentar males afectan a los dominicanos

Desayuno con especialistas de la salud, de izquier a derecha la doctora Ellen Hilario, el doctor César Herrera, el doctor Julio Amado Castaños Guzmán y el doctor José Joaquin Puello, en el salón de conferencias del periódico Hoy. Fotografía/ Napoleón Marte
Desayuno con especialistas de la salud, de izquier a derecha la doctora Ellen Hilario, el doctor César Herrera, el doctor Julio Amado Castaños Guzmán y el doctor José Joaquin Puello, en el salón de conferencias del periódico Hoy. Fotografía/ Napoleón Marte

La República Dominicana tiene grandes epidemias sanitarias, con un alto costo en muertes y discapacidades, pero esos problemas no forman parte de las políticas públicas del Estado y requieren urgentemente de una coordinación nacional entre los centros de salud públicos y privados.
Asimismo, el actual sistema de salud dominicano se limita a enfocarse en los indicadores de mortalidad materna e infantil, como si en el país no se registraran 24 mil accidentes cerebro vasculares al año, el 34% de la población es hipertensa, el 13.45% diabética, solo se detectan 350 pacientes con insuficiencia renal crónica y existe una alta incidencia de cáncer de mama.
El tema fue tratado durante un desayuno organizado en Hoy con los doctores Julio Amado Castaños Guzmán, César Herrera, José Joaquín Puello, Ellen Hilario y José Ramírez.
A los profesionales entrevistados les preocupa que los indicadores que mayor cantidad de muertes registran en el país no estén en la agenda del Gobierno, aún cuando dejan una gran estela de muertes.
“Se requiere una gran coordinación entre hospitales públicos y privados, que haya políticas para que ningún dominicano muera por un accidente cerebro vascular y que el médico que los reciba tenga capacidad para atenderlo; dijo el neurocirujano doctor José Joaquín Puello.
Tanto el doctor César José Herrera como Puello, pidieron intervención desde el primer nivel de atención, para evitar que los pacientes con enfermedades cardiovasculares se compliquen y descompensen y de esa forma lleguen a sufrir un infarto cardíaco o cerebral.
Muy disperso. Para los profesionales entrevistados, el sector público tiene una gran dispersión de recursos económicos en salud y coincidieron en que se puede llegar a una estrategia de trabajo conjunto entre lo público y lo privado.
Los cinco profesionales de las áreas de salud con mayores indicadores negativos en el país, se preguntaron dónde están las políticas públicas para controlar el uso de sal en la mesa, la obesidad, la prevención del cáncer de mama y la orientación para evitar la epidemia silente de insuficiencia renal crónica.
Castaños. Para el hematólogo y presidente del Patronato de la Plaza de la Salud, el sistema de salud de la República Dominicana no debe rebajar la preocupación para bajar las tasas de mortalidad infantil y materna, pero le parece inconcebible que se dejen de lado otros indicadores que generan tantas muertes y discapacidad en población en edad productiva.
Solo mediático. Analiza que indicadores de tanta importancia como el cáncer, los accidentes cerebro vasculares, la hipertensión arterial, diabetes y los accidentes de tránsito se traten en los medios de comunicación en fecha muy específicas. Lo propio se puede decir del cáncer de próstata y de la lactancia materna, los que se tratan a nivel mediático y da la impresión de que todo anda bien en el país, insiste el gerente Castaños.
A su juicio, el sistema no está diseñado para enfrentar estos indicadores en forma integral, los esfuerzos se hacen por separado, pero no forman parte de una estrategia organizada en forma integral. El 13% de la población es diabética, pero las cifras oficiales establecen que es de un 4%.

César Herrrera. En el país no hay política pública de prevención de hipertensión arterial y accidentes cerebro vasculares, dos enfermedades que más afectan a los dominicanos. Ambas son responsables de la mayor cantidad de muertes.

No existe una estructura oficial para manejar en forma integral la enfermedad cardiovascular, el infarto y el derrame cerebral, aún cuando ya se ha establecido que se trata de situaciones de salud que no discriminan por condición económica y ningún otro indicador de tipo social.
Herrera advierte que el país no puede seguir con grandes inversiones en infraestructuras, sin un nivel de articulación que permita el acceso a quienes tienen un accidente cerebral o un infarto cardiovascular, insiste Herrera, director del Cardiovascular del Centro de Diagnóstico, Medicina Avanzada y Telemedicina (CEDIMAT). Los indicadores que requieren coordinación y políticas públicas son las cardiopatías, el síndrome metabólico y los accidentes cerebrales, insiste.

Se preguntó por qué no hay una ley que retire los saleros de las mesas de los restaurantes o que regule las bebidas energizantes.
En lo que respecta a las políticas públicas de salud, concuerda con sus colegas que lo acompañaron al desayuno de Hoy, que nada de lo que haga el sector público es incompatible con la práctica privada de la medicina. “Me preocupan los dominicanos y los extranjeros que viven aquí con respecto a las enfermedades cardiovasculares y la falta de coordinación estatal”, dijo.

Para qué sirven las ambulancias y los paramédicos si no hay un sistema organizado que pueda interconectar a todos, se preguntó el cardiólogo.
Cifras. El 13% de la población es diabética, un 34% es hipertensa y una tercera parte está en sobrepeso. El infarto compite por la primera causa de muerte. El 34% de las mujeres mueren por enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrales.

José Joaquín. Para el neurocirujano, doctor José Joaquín Puello, el país no puede seguir enfocado solo en mortalidad materna e infantil, la medicina moderna no se basa en ese tipo de parámetros, pues para cada familia, su paciente es importante, no importa cual sea la enfermedad que lo afecte, debe existir una coordinación entre un indicador y otro. Los accidentes cerebrales son epidémicos en el país; la OMS ha dicho que 15 millones de personas todos los años están afectados, de esos, cinco millones morirán en las primeras 24 horas, los otros 10 millones quedan discapacitados por el resto de sus vidas.

El afamado neurocirujano esboza las diferentes clasificaciones de accidentes cerebrales, el 85% de los pacientes con accidente isquémicos, adultos mayores y adultos jóvenes, se trata del accidente cerebral más impactante.
El país debe tener 250 eventos cerebrales por cada 100 mil habitantes, los accidentes cerebrales hemorrágicos tienen una mortalidad entre un 46 al 50%.
Sólo en Cecanot los registros constituyen una epidemia

Ellen Hilario. Para la doctora Hilario, presidenta de la Sociedad de Nefrología, la enfermedad renal es el resumen de una serie de fracasos. El principal problema es el desconocimiento, falta de recurso y de personal que sepa como manejarlo, pues las nefropatías son problemas silentes, se trata de una epidemia emergente.
La República Dominicana debería tener 700 pacientes diagnosticados con insuficiencia renal por cada millón de habitantes, en la actualidad, solo hay 350, por lo que Hilario se pregunta, dónde están los demás, piensa que muchos mueren sin recibir atención especializada.

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