RD y el alza de tasas en EEUU

El miércoles 15 de este mes, la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos aumentó las tasas de interés en 0.25 puntos porcentuales, elevando la meta a corto plazo a un rango entre 0.75% y 1%. Era una medida prevista y esperada desde que el 14 de diciembre de 2016 el organismo dispuso un alza que llevó la franja a entre 0.5% y 0.75%. Esa decisión tendrá un fuerte impacto en el entorno, y particularmente aquí, donde la economía es vigorosa, pero deficitaria en términos fiscales y con fuerte componente de deuda.
La medida de la Fed disparará el costo de los créditos internacionales, lo que repercutirá en nuestros pagos de servicios y capitales de la deuda externa, empujará al alza las tasas locales y el costo del dinero, en perjuicio de sectores importantes, como el exportador para citar un ejemplo. Eventualmente, podría desviar hacia EEUU inversión extranjera destinada a estos países, por la rentabilidad que origina la decisión de la Fed, que tiene prevista una réplica para el 2018.
En una economía que inició el 2017 con un déficit fiscal considerable en los primeros dos meses, que podría aumentar en el mes en curso, la medida de la Fed viene a resultar un cubo de agua fría. Sin tener que traer el tema por las greñas, la necesidad de un Pacto Fiscal basado en profundas reformas estructurales queda más que justificada, para poder encarar el impacto local de decisiones como la de la Reserva Federal.

Más retos del caso Odebrecht

El caso Odebrecht podría entrar en estos días en una fase muy importante, si prospera la gestión del fiscal general de Brasil, Rodrigo Janot, para que el Supremo Tribunal Federal elimine la inmunidad que ampara las identidades de 83 políticos con fuero en el marco del escándalo, con el fin de iniciar en su contra los juicios pertinentes. Esa gestión es de jurisdicción restringida al país suramericano, pero debería inspirar al Ministerio Público dominicano para intentar destapar identidades locales y adelantar la fijación de responsabilidades en el cobro de sobornos, amañamiento de licitaciones y sobrevaloración de obras.
El compromiso de silencio entre la justicia brasileña y Odebrecht no tiene aplicación en nuestro país, y por tanto, no debería comprometernos a dejar para mañana lo que se puede y se debe hacer antes. Caiga quien caiga.


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