Reafirmación de compromisos

La nación dominicana está convocada en esta fecha a reverenciar, con el pabellón tricolor en alto, el legado de los padres fundadores de la República. Encendida la llama de la libertad el 27 de febrero de 1844, queda para las sucesivas generaciones la obligación de preservar la soberanía conquistada, expandiendo sus alcances hacia aspectos sociales, fiel a la defensa de la dominicanidad en medio de un mundo globalizado y bajo inevitable incidencia de intereses económicos foráneos que suelen preferir esquemas internacionales desfavorables a países pequeños. La protección de lo nacional conlleva en esta coyuntura una mayor vigencia de límites fronterizos, violados con particular intensidad por la llegada al territorio nacional de inmigrantes impulsados por el agudo subdesarrollado en que está sumido Haití, una penetración que en ejercicio de derechos soberanos, los dominicanos deben someter a límites razonables.
Por demás, en reafirmación del ideario Duartiano, esta nación debe avanzar hacia metas propias de su condición soberana, superando la desigualdad social que se manifiesta en una distribución injusta de los ingresos que deben llegar a una colectividad a la que asisten, además de atributos políticos, los derechos consagrados constitucionalmente a la salud, la educación, el trabajo y la asistencia social y respaldados por leyes que colocan el bienestar de los dominicanos como objetivo primordial.

Parálisis con daño colateral

Entre los perjuicios que causan a la comunidad las paralizaciones de docencia en el sistema público se cuentan los diez millones de pesos que impiden generar por cada día a proveedores de alimentos a los planteles, esos que además caen en cíclicas crisis por falta de pago a tiempo. Pero el daño más sensible cae sobre muchos alumnos pobres que dependen del suministro para alimentarse apropiadamente

Ahora el pan de la enseñanza llega a ellos junto con el de la nutrición y ningún factor externo debería perturbar lo establecido. Las autoridades de Educación y el sector magisterial están llamados a un diálogo que espera por ellos para superar contradicciones, tomando en cuenta que los docentes reciben más atención que antes a demandas laborales. Ejerzan sus derechos a la protesta sin perjuicios a terceros.