Rechazo a niños especiales se manifiesta a todos los niveles

A1

A pesar de los esfuerzos del Gobierno y diversos sectores de la sociedad para que no se vulneren los derechos de las personas con diversidad funcional y lograr su inclusión en la sociedad, la discriminación contra niños dentro del espectro autista y con Síndrome de Down es frecuente en los contextos familiares, escolares, sociales e incluso en el de salud.
A esta conclusión arribó la estudiante de psicología Perla Navarro en su investigación de grado “Impacto emocional y estrategias de afrontamiento de familiares ante las experiencias de discriminación por diversidad funcional de uno de sus miembros”, la cual fue realizada con las madres o tutoras de 12 niños que asisten al Centro de Atención Integral para la Discapacidad (CAID).
Navarro expuso durante la jornada “La Ciencia desde lo particular”, en la que los estudiantes de término de psicología presentan sus investigaciones de grado. El programa de la carrera de Psicología ha sido renovado recientemente para incluir tres nuevas concentraciones: Clínica, Social y Organizacional, y de Educación y Desarrollo, además se incluyó el inglés especializado para psicólogos.
Discriminación en la escuela. En contradicción con la Ley 5-13 sobre Discapacidad de la República Dominicana, el Pacto para la Reforma Educativa, el cual afirma que el Estado tiene el compromiso de asegurar la universalidad de la educación y el acceso a la misma para las personas con discapacidad o necesidades especiales, y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la Asamblea de las Naciones Unidas, algunas madres relataron que sus hijos eran discriminados en la escuela.
“El niño mío me lo discriminaban de no participar en nada de la escuela, en nada. En ningún tipo de acto, ni de la independencia, nada, o sea, simplemente él no participaba… Y otra persona, una profesora, me dijo ‘No, es que él no participa en nada porque después daña el espectáculo, porque como no entiende’, o sea, en mi cara me lo dijo”, afirmó una de las madres.
“La profesora me decía: no, es que este niño nunca va a aprender”, narró otra de las madres, en tanto que una tercera contó que cuando llevaba su hijo al colegio lo ponían en una silla de bebé en la que lo mantenían prácticamente toda la jornada.
Los familiares también rechazan. Puede sorprender, pero algunas madres aseguraron que sus hijos con diversidad funcional también fueron rechazados por ciertos familiares.
Como relató una de las participantes de la investigación, una vez el abuelo de su niño le pidió que no lo llevara a su casa. “No traigan ese muchacho má’ para acá”, fueron las palabras que utilizó, aparentemente al no saber cómo lidiar con él.
Una doctora que discrimina. Con tristeza una madre narró un episodio en el que una doctora rechazó a su hija por situaciones habituales que se dan dentro de su condición.
“Ay, yo fui al médico… Yo fui con ella porque yo no podía llegar a la casa, y cuando yo llegué empieza, cantando, brincando y la doctora dice: -“¿Y esa niña?”- y yo le digo: -“Una niña especial”-; “ah, y ¿qué ta’ haciendo aquí?” y yo: -“no, es que yo toy’ muy mal, no pude llegar a la casa y yo la traje”- y dice: “mira, sácame esa niña de aquí, yo no soporto ese sonido gritón de esa niña, sácala para afuera” y una enfermera dice: “no, doctora, es que ella está mal y ella no tiene con quien dejarla” y dice: “yo no sé, entonce’ ve para tu casa a llevarla y devuélvete”, expresó.
Impacto emociona. Aunque las madres y tutoras afirmaron que con la ayuda de los profesionales del CAID han aprendido a asumir las condiciones de sus hijos y luchar por ellos, al momento de tener que afrontar el autismo, muchas dijeron que sintieron rabia, dolor, impotencia y sobre todo tristeza.
De igual manera dijeron que en algún momento reaccionaron a la defensiva con las personas que discriminaban a sus hijos, pero ahora las ignoran o tratan de hablarles sobre la condición para evitar esa reacción.


COMENTARIOS