Rectitud de Roberto Rosario

Al doctor Roberto Rosario no pocos han intentado cuestionar sus ejecutorias en su rol de presidente de la Junta Central Electoral, sin que en ninguna de esa ocasiones los cuestionamientos fuesen avalados por los hechos concretos.

Hizo bien el doctor Rosario al publicar en espacios pagados en los diarios, la versión correcta concerniente a la resolución 168-13 del Tribunal Electoral que define quienes somos y no dominicanos, sentencia tardía que debió inscribirse en la misma acta de nacimiento de la República, y que la JCE se ha ceñido a cumplir con ese mandato.

Clarifica además lo alusivo al aumento salarial del Pleno de la JCE, estipulado en la Ley 105-13 del 8-8-13, artículo 13 y que también el Tribunal Electoral se ha ceñido al cumplimiento de la ley.

En cada una de las ejecutorias que son ámbito de sus atribuciones, el doctor Rosario ha demostrado de manera reiterada y fehaciente ceñirse a las disposiciones legales, conforme a su formación de jurista, con bufete abierto desde mucho tiempo antes de presidir la JCE.

Informaciones no debidamente sustentadas y entiendo en ninguna manera de mala fe, han dado pábulo a elaborar comentarios incorrectos, cosas que suceden con frecuencia en los periódicos, conociéndose la rapidez con que se editan a diario, pasibles de corregirse cuando se consignan las fallas interpretativas.

Uno de los casos que más polvareda hoy día levanta es precisamente la patriótica resolución 168-13 del TC en sus atribuciones de salvaguardar las leyes y la soberanía nacional, sin que eso traduzca menospreciar a quienes han residido de manera irregular en nuestro territorio ni mucho menos iniciar una persecución odiosa, sino que se trata de poner las cosas en orden y preservar la maltrecha nacionalidad sin chauvinismos repulsivos.