Recy Taylor y abominación del racismo

Ubi Rivas.

El tres de septiembre de 1944, hace hoy 73 años, Recy Taylor, mujer de color, a la sazón madre de una bebé, fue raptada y violada por seis degenerados blancos racistas, mientras en lo profundo de su angustia, repetía que tenía que llegar a casa para lactar a su bebé.
El caso fue llevado a tribunales compuestos por especímenes blancos, resultando sin condena este caso execrable de rapto y estupro, baldón para una sociedad que proclama la paternidad planetaria de los derechos humanos.
El lacerante caso de Recy Taylor se inscribe en un rosario de abyecciones que maculan a los Estados Unidos como un país que denigra y ultraja a sus minorías étnicas, comenzando por sus aborígenes Apaches Chiricahuas y Mescaleros, Sioux, Nez Per Ce, Comanches, Miami, a quienes diezmaron de sus hábitat, castrándoles el universo de sus emociones ancestrales y su heredades, y dañándoles sus entornos naturales.
El supremacismo sin asideros humanos, religiosos ni conceptuales a la luz del raciocinio, ha ocasionado grandes traumas nacionales a los Estados Unidos, ocasionando una terrible guerra civil (1861-65), que costó más de un millón de muertos, y la ruina nacional, entre los ejércitos de La Unión (Norte) y Confederados (sur), por los primeros postular abolir la esclavitud, y los segundos oponerse, porque mientras el norte era industrial, el sur era agrario y requería la mano de obra esclava para aventar sus beneficios.
No fue suficiente ese holocausto que inspiró a Margaret Mitchell escribir Lo que el viento se llevó y a Harrie Betcher Stowe La Cabaña de Tio Tom, porque en una sociedad en que los llamados “Padres Fundadores” tenían esclavos y cohabitaban con esclavas, persiste el racismo, la exclusión, el Ku Klux Klan y el odio racial, ante el anatema y condena de la humanidad.


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