Reflejos de un desequilibrio

La redistribución de diputados por provincias en función de la ley y los censos es paso obligado que al mismo tiempo pone más en evidencia el efecto de la migración interna en perjuicio de muchas comunidades en las que ni el desarrollo ni las inversiones públicas y privadas contribuyen a que exista un nivel de actividad económica y de promoción del bienestar que genere la permanencia de moradores allí donde han vivido. Cierto grado de homogeneidad en la atención del Estado sobre las regiones del país es necesario para contrarrestar las presiones que llevan a la gente a superpoblar específicos lugares del territorio nacional acentuando el desequilibrio demográfico.

Los perjuicios de la concentración llegan por partida doble: la primacía que se concede a una parte de lo nacional se mantiene como destino favorito de los que se desplazan. La provincia de Santo Domingo es un ejemplo a señalar con su desbordada densidad de población que incluye, en mezcla con algunos beneficios del crecimiento, bolsones desordenados de pobreza y una insuficiencia y baja calidad de servicios públicos. Mientras, la declinante presencia de dominicanos en áreas fronterizas equivale a dejarles espacios a los haitianos que llenan con sus costumbres, idioma y formas rústicas de ganarse la vida. La dominicanidad debe fortalecer allí sus diferentes manifestaciones e idiosincrasia con pobladores del propio origen.

Inversión de muy buenos fines

El propósito en buena marcha y con éxitos ya logrados, de generalizar en todo lo posible por el territorio nacional el acceso a la asistencia que a través del 9-1-1 logran los ciudadanos en situaciones de emergencia cuenta desde un principio con simpatía y aprobación en la sociedad. Se trata de una cuantiosa inversión pública en respaldo a la vida, la salud y la seguridad de personas de todas las clases sociales.

Su proyección para lo inmediato compromete doblemente a las autoridades y al Estado (para decirlo institucionalmente) a mejorar las condiciones y desempeño de la Policía, los bomberos y los hospitales en muchos puntos del país, ámbitos en los que falta bastante por hacer y abunda la tela por cortar, todo con interés de agregar a las realizaciones materiales una buena gestión operativa.


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