Reflexiones De fin de año

En medio de las celebraciones propias de la época navideña y en víspera del Año Nuevo, debemos hacer un alto para reflexionar sobre nuestras vidas, nuestras familias y nuestro país.
Debemos revisar nuestro accionar, nuestros éxitos, nuestros errores, nuestros fracasos, el curso que sigue nuestra sociedad y qué podemos hacer para ser mejores ciudadanos.
Ser mejores ciudadanos implica ser mejores padres, mejores esposos, mejores hijos, mejores amigos y cumplir a cabalidad con las leyes del país velando por una mejor sociedad.
El núcleo más importante de la sociedad es la familia y si esta marcha bien, el país también, pero estamos conscientes de que ese criterio es de difícil aplicación en nuestra nación.
Esto, debido a los múltiples factores sociales y económicos que influyen en la destrucción de la familia que padece una alta tasa de divorcios. Abundan las madres solteras, niños y niñas abandonados.
Dentro de ese contexto se inscribe como un multiplicador de miseria y falta de educación, la cantidad de menores y adolescentes que salen embarazadas de individuos irresponsables que las abandonan sin ningunas consecuencias.
Es un problema complejo y se complica cuando instituciones como las iglesias se oponen a que el Estado, a través de los mecanismos correspondientes, asuma la educación sexual en las escuelas.
El tema es amplio, el espacio corto por lo que me limitaré a exhortar a mis generosos lectores a que hagan un mayor esfuerzo, en este año que se avecina, para ser mejores ciudadanos.
Y desearle, en esa medida, que el Todopoderoso los colme de bendiciones, salud y prosperidad junto a toda su familia y seres queridos en este próximo año 2018.