Regidor pide presidente declare terreno de utilidad pública para cementerio

Cementerio improvisado

El regidor de Los Alcarrizos Wiliam Cabral solicitó ayer al presidente Danilo Medina que acoja la resolución que le pide declarar de utilidad pública los terrenos de ese municipio convertidos en cementerio informal, para construir un camposanto digno. En el lugar han sido sepultadas 97 personas.
Recordó que en un acto en la comunidad y ante la insistencia de moradores, el mandatario instruyó al gobernador de Santo Domingo, Juan Frías, encargarse de la situación junto al alcalde Junior Santos.
Los 390 mil metros cuadrados permitirían que la demarcación de 300,000 habitantes pueda enterrar a sus muertos sin el sobresalto de que en cualquier momento sean exhumados de los predios propiedad del Banco de Reservas, del Consejo Estatal del Azúcar y de una cooperativa.
Con esas entidades el Poder Ejecutivo trataría el traspaso al ayuntamiento para edificar la obra, que cuenta con el respaldo económico de comerciantes.
“El cabildo no tiene recursos, pero pretende buscar ayuda con empresarios e ingenieros y tenemos un diseño”, explicó Cabral.
Espera que esta resolución sí sea tomada en cuenta, distinto a la de 2013 en la que pedían les cedieran tierras cercanas a las que solicitan.
Narró que la iniciativa de sepultar en el sitio fue desencadenada por el periplo de cuatro días de una familia con su madre, Lourdes María Hernández, porque en ningún cementerio le permitían enterrarla.
Sobre esa situación, Cabral especifica que antes de la división del Distrito Nacional para conformar la provincia Santo Domingo contaban con el Cristo Redentor, de la capital, y el de Pedro Brand, pero que esos espacios ahora son reservados para los munícipes locales.
Los comunitarios están tan identificados con los terrenos como camposanto que ya colocaron una verja frontal y hasta un letrero que lo identifica como Cementerio Municipal de Los Alcarrizos Doña Lourdes María Hernández e incluso tienen turnos para vigilar y evitar saqueos de tumbas y han hecho caminos.
Solo falta el visto bueno de las autoridades para terminar de cercar lo que Cabral define como la obra más necesaria del municipio, que mantiene un vertiginoso crecimiento pero no tiene donde poner a descansar a sus difuntos.


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