Reglamentación necesaria

Aún sin la existencia de leyes fundamentales como la de régimen electoral y la de partidos políticos, la Junta Central Electoral (JCE) tiene facultades que le permiten reglamentar las campañas electorales y en alguna medida las pujas internas de las organizaciones políticas cuando éstas se manifiesten de manera extemporánea. En el caso específico de la agrupación que ostenta el poder, la Junta tiene autoridad para proscribir que los actos oficiales sean empleados para promover fórmulas con fines electorales.
Sin embargo, es necesario que la JCE distinga claramente entre las actividades internas, propias de los partidos del sistema democrático, y la campaña electoral propiamente dicha. Las agrupaciones formales tienen derechos amparados por la Constitución, que forman parte de la dinámica política y que corresponden a la canalización de aspiraciones a candidaturas o cargos.
Desde luego, siempre resultará saludable que la JCE ejerza toda su autoridad para evitar que los partidos comiencen desde ahora, a tres años de las próximas elecciones, a activar sus campañas para aupar candidaturas con miras a los certámenes de 2020. Y también, que una vez abierta oficialmente la campaña, la Junta promueva la equidad en el acceso a las oportunidades y medios de promoción, de modo que no sea el poder económico lo determinante.

Desprotección ambiental

Parece que este país está lejos de lograr que sus áreas protegidas estén realmente resguardadas de la mano depredadora. La tala de árboles para elaborar carbón se mantiene invariable en reservas naturales con estatus de protección, al menos en el papel. El trasiego de carbón y madera por la frontera es indetenible y la calvicie de muchas de nuestras lomas delata que el poder de los intereses que se mueven en el negocio supera con creces la capacidad operativa y disuasiva de las autoridades de medio ambiente.
Tiene que llegar el momento -y más vale que sea pronto- en que pongamos término a este negocio que está amenazando la integridad de ecosistemas más altamente sensibles del territorio nacional, que son nuestra garantía de abastecimiento de agua potable y de equilibrio en la biodiversidad.


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