Reiteración del TC

La sentencia 168-13 el 23-9-13 del Tribunal Constitucional, que ha levantado una injusta polvareda cuestionando su sustancia constitucional, en vez de cohesionar a los dominicanos, resulta que nos ha fraccionado entre patriotas y traidores, y eso no debe ser.

Esa sentencia histórica debe aglutinar a todos los dominicanos para sustentarnos en la constitucionalidad, la legalidad y la facultad suprema e indelegable de implementar la política migratoria del Estado dominicano contenida en la Ley 285-04 y cuyo reglamento demoró un condenable ocho años.

Tan lejos han soplado los comentarios variopintos alusivos a la sentencia 168-13 que involucró al Premio Nobel de Literatura, el escritor peruano-inglés Mario Vargas Llosa, que sin fundamentos jurídicos, despotricó contra la sentencia en un artículo que publicó el madrileño diario El País del 3 del presente mes, saturado de inexactitudes, reiterando todas las que vertió en su novela de la Era de Trujillo, reproducido por HOY el día siguiente.

Inclusive vertió un juicio de valor destemplado alusivo a nuestro valioso y amado Príncipe de la Iglesia Católica, Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, llamándole “prehistórico”, por apoyar la sentencia del TC, cuando prehistóricos como nuestro cardenal, a quien Vargas Llosa no le va muy a la saga, son figuras requeridas como guías conductores de las sociedades, como solían escoger los romanos a sus senadores, y como es Vargas Llosa.

Mario Vargas Llosa está en la obligación moral como escritor de recabar los considerados sobre la sentencia publicado por el TC y los artículos del jurista Luis Manuel Vilchez Bournigal en HOY del 4-11-13 y del embajador nuestro en el Reino Unido, Federico Cuello Camilo, en Listín Diario del 15-11-13 para documentar una exposición veraz sobre el tema, no la pasional, desinformada y epidérmica que escribió en El País.