Relaciones históricas entre los dominicanos y la República Popular China

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Cuando el MPD, que había sido fundado en Cuba en 1956, llega a nuestro país en 1960, nos diferenciamos del PSP en que nosotros apoyamos la línea de los chinos en sus contradicciones con el Partido Comunista Ruso encabezado por Nikita Khrushev. Pero la República Popular China, fundada por Mao Tse-tung en 1949 resultaba ser algo lejano para los dominicanos.

En 1962 cuando asistimos Asdrúbal Dominguez y yo al VIII Congreso de la Unión Internacional de Estudiantes, celebrado en Leningrado, Rusia, cada uno de nosotros hizo los contactos necesarios con sus afines ideológicos. Asdrúbal con los rusos y yo con los chinos. Aproveché la ocasión para realizar el primer contacto del MPD con la revolución de Mao. Desde aquí llevé un dossier con las publicaciones de nuestro partido apoyando a la revolución china en su debate internacional. Allí tuve varias reuniones con el jefe de la delegación china, Li Chi-tao, y China se enteró oficialmente de nuestro apoyo, él llevaría nuestra posición a Pekín y proseguiríamos luego esas relaciones.
Al ser derrocado el Gobierno de Bosch, el “14 de Junio” produjo un alzamiento que culminó con la muerte de su líder Manolo Tavárez y de muchos otros hombres valiosos. El MPD, por su parte, trató de establecer una base campesina armada en Cotuí, pero también fracasó el intento y resultaron prisioneros Máximo López Molina, Monchín Pinedo y otros compañeros. Por otra parte los miembros del MPD, “Chino” Ramos Peguero, Ilander Selig, Leopoldo Grullón y Cayetano Rodríguez realizamos un desembarco armado en Monte Cristi el 5 de diciembre de 1963. Fuimos encarcelados varios meses y deportados a Portugal en mayo de 1964.
Luego nos refugiamos en Francia, lo que nos permitió dirigirnos a la embajada china en París Ilander Selig y yo, manifestándoles nuestro deseo de estrechar las relaciones del MPD y del pueblo dominicano con la República Popular China, dándole continuidad a las relaciones iniciadas por Cayetano Rodríguez del Prado en Leningrado durante el año 1962. En muy pocos días llegaron dos pasajes de avión y una cordial invitación para Ilander y para mí.
Llegamos a Pekín en julio de 1964 y fuimos recibidos en el Palacio del Pueblo, frente a la Plaza del Ten An Men por Mao Tse-tung. Le expliqué quiénes éramos, de dónde veníamos y que deseábamos continuar y estrechar las relaciones que habíamos iniciado en 1962 en Leningrado. Mao se mostró entusiasmado con nuestra presencia, conversamos por más de una hora y pasamos revista a los grandes problemas internacionales de aquel momento.
Acordamos continuar el acercamiento entre nuestros partidos, primero y luego entre nuestros pueblos, cuando el devenir de los acontecimientos lo permitiera.
Nos despedimos de China y de sus autoridades y yo retorné al país clandestinamente pues tenía impedimento de entrada. Fui capturado en el mismo aeropuerto e ingresado en la cárcel de La Victoria y luego en el Hospital Padre Billini donde me sorprendió el estallido bélico del 24 de abril de 1965. En la cárcel me complicaron la situación porque yo había visitado la “China comunista” y al propio presidente Mao. Mantener relaciones con la verdadera China nos costó muchas persecuciones, sacrificios de todo tipo y hasta la muerte de muchos miembros del MPD.
Durante la guerra del 1965 nuestro partido participó activamente y aportó una importante cuota de sacrificios. De los jefes y militantes del MPD ninguno se asiló, ni se rindió, ni se alió a los invasores. Como he repetido y probado en varias ocasiones, al finalizar la contienda las dos terceras partes de los miembros de nuestro Comité Central se encontraban muertos, heridos, prisioneros o deportados. Ninguna organización dominicana aportó una cuota de sacrificios igual.
Al finalizar la Guerra de Abril los constitucionalistas integramos una delegación para participar en la Conferencia Tricontinental de La Habana, a celebrarse en enero de 1966. Fuimos cinco personas, Guido Gil, del “14 de Junio”; Asdrúbal Domínguez, del PCD; Euclides Gutiérrez, en representación del Gobierno de Francisco Caamaño; Carlos Amiama, representando al Frente Unido, y Cayetano Rodríguez, representando al MPD.
Tuvimos varias reuniones con Fidel Castro, algunas con más de un miembro de la delegación, aunque otras veces me reuní solo con él para poder plantearle planes concretos de mi organización. Siempre le expresé a Fidel el apoyo firme del MPD a la Revolución Cubana pero ratificándole que en lo ideológico apoyábamos a los chinos en su disputa con el Partido Comunista Soviético.
El día 2 de enero, al inicio de la Conferencia, Fidel en su discurso se quejó de la suspensión de los suministros de arroz que hacía China a Cuba, creándose un ambiente tenso en el mismo momento de iniciarse la Tricontinental. Fui abordado por varios funcionarios del Gobierno cubano que me preguntaron mi opinión sobre el discurso y mi respuesta fue siempre la misma: lo más importante para nosotros es que haya un entendimiento entre las partes, que no se dividan las fuerzas que apoyan a los movimientos revolucionarios de todo el mundo.
Al terminar la Conferencia Tricontinental, Fidel convocó a las organizaciones latinoamericanas y nos invitó a crear la Organización Latino Americana de Solidaridad -OLAS- de modo que los mismos delegados dominicanos a la conferencia nos convertimos en fundadores de la OLAS. De los cinco estamos aún vivos Euclides Gutiérrez y Cayetano. Pues Guido Gil fue asesinado por el régimen de Balaguer tan pronto llegó al país y Asdrúbal Domínguez y Carlos Amiama fallecieron de muerte natural.
Cuando concluyeron los trabajos de La Habana me dirigí en un segundo viaje a China para darle seguimiento a nuestras relaciones. Fui acompañado de Carlos Amiama, que era militante de nivel medio del MPD.
Tan pronto llegué a Pekín el primer ministro chino, Chou En-lai, me invitó a una reunión inmediata con él y su gabinete. Luego durante alrededor de una hora me reuní solo con él y un intérprete. Se mostró disgustado con el discurso de Fidel y al mismo tiempo me formuló numerosas preguntas acerca de la agricultura dominicana. “No producen los dominicanos su propio arroz? Si el clima y el territorio cubano y dominicano son parecidos, ¿por qué los dominicanos producen su arroz y los cubanos no? “Le expliqué, sin yo ser especialista en la materia, que existían diferencias entre los suelos cubanos y dominicanos y que como era de todos sabido Cuba ocupaba una gran parte de su territorio en la producción de caña de azúcar.
“¡Ese es el problema¡”, proclamó Chou. “Cuba dedica grandes extensiones al cultivo de la caña para los soviéticos y descuida su producción de arroz y de otros alimentos necesarios para el pueblo cubano, y ahora quieren echarnos la culpa a nosotros”.
“Pero recuerde siempre compañero, un pueblo que no produce sus alimentos jamás será un pueblo verdaderamente independiente”.
” ? Y usted, qué opina del discurso de Fidel Castro? “, me preguntó.
” Compañero Presidente, se trata de un asunto tan delicado que deberá ser nuestro Comité Central que emita una opinión al respecto; mi posición personal no importa mucho en todo esto, pero sí quiero expresarle de modo firme que los revolucionarios dominicanos y de toda América Latina necesitan el apoyo solidario de Cuba y de China”, le dije.
“Siempre estaremos al lado de China en lo ideológico y en los grandes problemas de la política mundial. En cuanto a lo expresado por Fidel trataremos de contribuir limando las asperezas, conversando con él acerca de la unidad de todos los revolucionarios del mundo”, le señalé.
Conversamos bastante sobre la guerra de abril, el pueblo chino y sus dirigentes le enviaron felicitaciones al pueblo dominicano por la valentía demostrada en los combates. Es bueno señalar que el propio Mao emitió una inusual declaración de apoyo a los combatientes dominicanos de 1965. Acordamos seguir estrechando los lazos entre nuestros partidos y nuestros pueblos.
Hoy ha transcurrido más de medio siglo desde aquellos acontecimientos que narro. Las contradicciones entre el régimen cubano y el de Mao son cosas del pasado y las diferencias pudieron ser sustituidas por una sólida amistad que se conserva hasta el presente. De igual modo la moderna China del presidente Xi Jinping y la Rusia de Vladimir Putin han ido estrechando y fortaleciendo sus vínculos de manera formidable.
Considero como un acontecimiento muy positivo, y además justo, el establecimiento de relaciones diplomáticas entre nuestro país y China. Estábamos aislados junto a un puñado de países que sus poblaciones sumadas no alcanzan ni el 1% de la población mundial. Estados Unidos, Europa y los principales países del mundo dieron este paso hace cerca de cuarenta años.
Los dominicanos dimos un gran paso adelante y en la dirección correcta.