Reportaje
En 1982 comenzó la modernización
de las campañas electorales en RD

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Ese año las elecciones fueron ganadas por el Partido Revolucionario Dominicano y su candidato presidencial, el doctor Salvador Jorge Blanco.

Cuando se miran en retrospectiva los comicios de 1982 aparecen en primer plano la polarización entre  Salvador Jorge Blanco y Joaquín Balaguer; la apabullante propaganda de la Avanzada Electoral;  el fantasma del fraude  como remanente del balaguerismo,  el espionaje telefónico y las encuestas políticas.

 Pero cabe destacar que el telón de fondo de las  primeras elecciones sin Balaguer en el poder, después de  su represivo período de 12 años, fue el supuesto fracaso de la política económica del  presidente Antonio Guzmán, cuya administración hizo malabares para enfrentar las alzas del  petróleo, que alcanzó  hasta los US$40 el barril.

La represión y el miedo   quedaron sepultados ante la vigencia de un Gobierno con cimientos en el respeto a las libertades públicas.

De tal manera que los peligros de entonces giraban en torno al  incremento de la deuda externa, que pasó de US$940.40 millones en 1978, a US$2,168.29 en 1981, y sobre la caída de las exportaciones de  azúcar y oro, dos productos que eran la columna vertebral de los ingresos fiscales.

A la par, los gremios exigían aumentos salariales ante la reducción de la capacidad de compra.  Las  grandes protestas las protagonizaron  la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) y la Asociación Médica Dominicana (AMD).

En resumidas cuentas, el alza de los precios de los productos de consumo básico, la inestabilidad de la tasa de cambio,  la inflación y el desempleo se convirtieron  en la punta de lanza de Balaguer, candidato del Partido Reformista (PR), quien en una de sus alocuciones por Teleantillas presentó un caldero vacío como símbolo del hambre que, según él, pasaba el pueblo.

La tercera opción, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y su candidato Juan Bosch, le abrió dos frentes al PRD gobernante: la crisis económica y la corrupción. Sobre lo último esa organización difundió un “álbum de la corrupción” en el que se le atribuían manejos indebidos a varios   funcionarios.

Convenciones   PRD-PR.  Las tensiones políticas  aparecieron  antes de la elección de los candidatos presidenciales, por las luchas internas entre facciones que se disputaban cuotas de poder  en el PRD y el PR.

El 29 de diciembre de 1981 el PRD escogió  al binomio Jorge Blanco-Manuel Fernández Mármol como candidatos a la Presidencia y  Vicepresidencia,  quedando  derrotados el vicepresidente Jacobo Majluta y Vicente Sánchez Baret.

Ese proceso estuvo matizado por las luchas  entre las tendencias de  Jorge Blanco, Guzmán, Majluta, José Francisco Peña Gómez y  Pedro Franco Badía.

No  estaban sólo en juego las candidaturas a la presidencia, sino también  los cargos legislativos  y municipales. Había tanta tirantez que  Jorge Blanco expresó en enero del 82 que antes del 16 de mayo el PRD cerrará todas sus grietas. En el PR no estaba en discusión la candidatura a la Presidencia porque  Balaguer era el  líder hegemónico. En la incidentada asamblea de delegados realizada el 27 de marzo del 82   él obtuvo 298 votos de los 318 que  se emitieron.

La crisis estaba en otro escenario, en el de los aspirantes a la Vicepresidencia: Fernando Álvarez Bogaert –quien resultó ganador-, Ramón Emilio Jiménez y Víctor Gómez Bergés. Lo que estaba en juego  era la sucesión del trono en  manos de Balaguer.

En esa asamblea el PR se adhirió al  socialcristianismo, y llevó candidaturas comunes con el Partido Reformista Social Cristiano y con el Movimiento de Acción Social Cristiana.

Esas dos organizaciones objetaron la candidatura vicepresidencial,  alegando que en sus acuerdos no quedó establecido el apoyo a Álvarez Bogaert. Por tal razón presentaron el binomio Balaguer-Francisco Augusto Lora, que fue apoyado por el Partido Nacional de Veteranos y Civiles y el Partido Acción Nacional.

El candidato a la Vicepresidencia del PR impugnó ese binomio ante la Junta Central Electoral (JCE), institución que declaró nulas las convenciones realizadas por esos partidos.

Pero las rebatiñas entre los dirigentes reformistas llegaron a tal grado que Balaguer anunció en abril que no se presentaría a los comicios, lo cual desestimó días más tarde.

Novedades de la campaña.   El grupo Avanzada Electoral era dirigido por José Michelén, pero también formaban parte Enmanuel Esquea Guerrero, Antonio Rosario, José Antonio Fernández Caminero, José García Ramírez y Bernardo Defilló.

 Esta organización, que nació del Sector Externo que en 1980 promovió la precandidatura de Jorge Blanco, tenía como objetivo captar adeptos en segmentos no vinculados al PRD pero a los que les simpatizaba la figura del candidato perredeísta.

La Avanzada  operaba con un equipo de organización y de actos públicos, y con una comisión técnica. En estos  estaba sustentada la plataforma política que tenía células en todo el país, y por cuyo trabajo se movilizaban miles de personas en los recorridos que hacía el candidato del PRD.

Jorge Blanco no escatimó esfuerzos para visitar cada rincón del país –siempre en compañía de su esposa Asela Mera-, ni para hacer contacto con dominicanos residentes en Estados Unidos, Puerto Rico y Venezuela.

Las encuestas.  Otra novedad del  proceso electoral del 82 fue el uso de las encuestas para medir la preferencia de los electores. Los resultados de las encuestas realizadas por la firma internacional Penn and Schoen y el Centro de Investigación y Mercadeo Social (Cedemers), provocaron la ira de Balaguer y Bosch, porque sus tendencias marcaban el triunfo de Jorge Blanco. La  Penn and Schoen, representada por Bernardo Vega, publicó sus datos el 14 de mayo, dando un 47% a Jorge Blanco, un 25% a Balaguer, y un 14% a Bosch. En la Cedemers la inclinación era casi la misma: el PRD recibió 47.33% de preferencia; el PR 24.29%, y el PLD 15.23%.

El PLD reaccionó expresando que “Las elecciones se ganan con el pueblo y el pueblo lo tienen Juan Bosch y el PLD. Vota contra la corrupción, vota morao entero”. El PR no se quedó atrás: “Las falsas encuestas no decidirán tu suerte electoral. No te dejes engañar. Para reconstruir tu país logrando trabajo, comida y bienestar, vota colorao entero”. La respuesta del PRD fue esta: “Pasado mañana, cuando mayo cumpla 16 días, Salvador será el voto de las mayorías”.

El espionaje.  En las últimas semanas del proceso electoral se denunció la interceptación  telefónica en contra del presidente Guzmán, del jefe de la Policía, mayor general José Paulino Reyes, de Bosch, Balaguer, y de los  empresarios Donald Reid Cabral y  Guaroa Liranzo.  De esos hechos se  responsabilizó al odontólogo Frank Cabral Calcagno, quien el 31 de mayo se entregó a la Policía  en compañía de una comisión integrada por los periodistas Aníbal de Castro, Virgilio Alcántara y  Rafael Herrera, y de monseñor Juan Félix Pepén, según relata Ángela Peña en su libro “Campaña y crisis electorales”.

Según    Víctor Grimaldi, entonces dirigente del PLD, “Los escándalos relacionados con el espionaje telefónico en las campañas electorales se iniciaron en 1982, y tuvieron como primera víctima al candidato del PLD.

“En esa campaña  el PLD denunció el espionaje telefónico a que fue sometido su líder por encargo de la Avanzada Electoral que apoyaba al candidato del PRD. El jefe de la Policía, general Paulino Reyes, apresó a  Frank Cabral, pero el caso no fue llevado a los tribunales”, dijo  Grimaldi.

¿Plan para un  fraude?  Felipe Neris Cabrera, autor del libro “Elecciones y fraudes electorales dominicanos” plantea en esa obra  que la JCE se hizo cómplice del PR para intentar  cambiar la voluntad popular.

El PR  denunció el  supuesto dislocamiento del padrón y que 600,000 nuevos votantes no habían sido inscritos en el Registro electoral. Según esa  versión, ese partido  encontró eco en la JCE porque el presidente de ese organismo,  Manuel García Lizardo, fue  designado  por voluntad de Balaguer “a través de una mayoría senatorial que el PR usurpó a raíz de las elecciones de 1978 y del denominado Fallo Histórico”.

Según su planteamiento, el fraude pudo evitarse porque el PRD actuó a tiempo por la asesoría de sus técnicos. “El siete  de mayo de 1982, la JCE emitió la Resolución 23-82, complaciendo en parte la solicitud del PR en cuanto a que se permitiera el voto observado para las personas que no aparecieran en las listas de votantes, dejando una brecha para la consumación del fraude en curso. “Fue entonces cuando el PRD elevó enérgicamente ante el Tribunal Electoral su instacia de fecha 10 de mayo de 1982, en base a la cual dicho tribunal tuvo que dictar la Resolución 24-82, modificando la 23-82, lo que cerró la posibilidad del fraude”.

Los votantes y los resultados.  El registro electoral de ese año tenía inscritos a 2,601,68 personas, de las que votaron  1,830,730. De esos votos válidos emitidos, el PRD  obtuvo 854,868, por lo que ganó los comicios; el PR consiguió  669,176 votos, y el PLD  179,849.

Composición JCE

La JCE estaba presidida por Manuel García Lizardo e integrada por Julio Genaro Campillo Pérez y Vinicio Cuello. Los dos primeros fueron escogidos como parte del denominado “Fallo Histórico” de 1978, mediante el cual se hicieron concesiones -otorgando cuotas de poder en el Senado- para que Balaguer aceptara el resultado de las elecciones de ese año, las cuales perdió.   Los resultados de ese año, que dieron el triunfo al PRD, fueron impugnados por el PR a través de Mario Read Vitini.

“El Granadazo”

El 18 de junio, en medio del proceso de impugnación interpuesto ante la JCE por el PR, que se negaba a reconocer el resultado de las elecciones, explotó una bomba en la sede del organismo que dejó un saldo de cinco muertos y más de 15  heridos. Primero se dijo que se trató  de un atentado contra el senador del PRD,  Vicente Sánchez Baret. La comisión que investigó el caso determinó “que la explosión se debió al estallido de una granada tipo M26A1, que se le cayó a un miembro de la escolta de Sánchez Baret y que los principales sospechosos eran Chiche de León, Juan B. Tineo y Jaime Villanueva. La bomba salió  del grupo que acompañaba al citado legislador”.

Zoom

Campaña agresiva

La periodista Ángela Peña, en su libro “Campañas y crisis electorales, la experiencia dominicana”, plantea que  en las elecciones de 1982 “las caravanas y mítines fueron aprovechados por todos para el irrespeto verbal, la agresión física entre simpatizantes de bandos contrarios, las peleas y las acometidas a perdigonazos, bombas, tiros y pedradas, por lo que hubo muertos y heridos”. La violencia política llegó a tal extremo que el presidente Guzmán propuso la firma de un pacto entre los partidos para que cesaran los enfrentamientos.

Los partidos participantes

En esas elecciones, cuyo nivel de abstención alcanzó el  26%, participaron el PRD, el PR,  el PLD, el Partido Quisqueyano Demócrata, Alianza Social Demócrata, Unión Patriótica, Bloque Socialista, Movimiento de Integración Democrática, Partido Comunista Dominicano, Movimiento por el Socialismo, Partido Acción Nacional, Unión Cívica Nacional y el Partido Nacional de Veteranos y Civiles.