Reputación y realidad

17_09_2018 HOY_LUNES_170918_ Opinión10 A

El hombre estuvo aquí en el año 1991. Recuerda el contraste entre la luminosidad diurna, el despliegue verde y azul y la lobreguez de una contrariada ciudad, después del ocaso. Época de rumores e intranquilidad aquella. 27 años después, regresa, invitado por el Banco Central de la República Dominicana-BCRD- y manifiesta su asombro. Encuentra otra urbe. Siempre es reconfortante escuchar elogios que intentan colarse entre las proclamas derrotistas de los pregoneros del desastre. La capital que recordaba es diferente a la de hoy, el país también. De la mano del amigo escritor Luis Martín Gómez, director de Comunicación en BCRD, la bienvenida estaba garantizada. Justo Villafañe Gallego, doctor en Ciencias de la Información, catedrático de la Universidad Complutense, muestra otra cara del quehacer empresarial, otro rostro del desempeño público. La empatía fue inmediata. Destellos que unen, ideas que atrapan. Llegó temprano a la emisora donde se transmite, desde el año 1992, El Matutino Alternativo, el día después de su participación en el “VII Seminario Internacional de Comunicación” organizado por el BCRD. El título de su conferencia: “De la satisfacción al compromiso: el reto actual de la dirección de personas”. El seminario es uno de los acápites de “Aula Central” programa de responsabilidad social del BCRD. En esta ocasión su objetivo pretendía: “sensibilizar sobre la importancia de la comunicación interna, en el ejercicio de la función profesional, impulsar el sentimiento de grupo”. El encuentro sumó la colaboración de especialistas nacionales e internacionales. Estuvo presente María Andrea Díaz, jefa de comunicación del Banco Central de Colombia, con la ponencia, “¿Por qué es imprescindible la comunicación interna en una entidad?”
Villafañe Gallego mantuvo a la audiencia de “El Matutino…” atenta. Más y más quería saber. Impartió cátedra como si estuviera en una de las tardes del complutense foro donde es docente desde hace muchos años. La especialidad de su firma, Villafañe y Asociados, es la “gestión de intangibles” como: reputación, talento, imagen y responsabilidad corporativa. Su bibliografía es profusa incluye: “Introducción a la Teoría de la Imagen”, “Realidad y Abstracción”, “La televisión en España mañana. Modelos televisivos y opciones ideológicas. Siglo XXI.” “Imagen Positiva. La gestión estratégica de la imagen de las empresas.” “La buena reputación. Claves del valor intangible de las empresas”. Él distingue reputación y prestigio, a contrapelo de lingüistas, prefiere reputación. Asevera que la reputación de una empresa, de una entidad pública, debe basarse en la realidad. La reputación -dice- puede demorarse años en construirse y no se pierde, como se afirma, en un minuto, “al menos que la empresa o la persona cometiera una barbaridad”. En ocasiones, es posible tener buena imagen y mala reputación. Aparente galimatías que para validar apela a hechos, a ejemplos. “Imagen y reputación no son lo mismo porque la imagen se basa en percepciones y una percepción no tiene por qué ser verdadera para causar un efecto, mientras que la reputación se basa en realidades y la realidad es objetivable”. Sus asertos y recomendaciones no dependen de sus opiniones sino de “evidencias empíricas”. Un grupo corporativo, una institución pública, no pueden descollar ni transmitir, si la comunicación inter pares es deficiente o inexistente. Sorprende que en la era de la inmediatez, del agravio sin responsables, insista en la importancia de la ética, de los valores. “El mejor escudo contra una crisis es la buena reputación”.
El director del “Monitor Español de Reputación Corporativa”, subraya las perniciosas consecuencias de la crisis del año 2008, advierte que “el desenfreno consumista está aumentando en Europa la polarización social con manifestaciones de xenofobia, populismo, nacionalismo…”La complejidad contemporánea no le arredra. Cree en un mundo mucho mejor si los dirigentes frenan los estragos del cambio climático y si el capitalismo vence la desigualdad, deja de ser excluyente. Insiste: “La reputación basada en parámetros falsos, además de crear una imagen momentánea, puede ser perjudicial. La gente se da cuenta de que allí no había nada que tuviese ese valor que se trataba de transmitir”.