Respetarla con gestos y actos

Difundir con sentido didáctico y fácil comprensión el texto de la Constitución entre estudiantes de primaria debe aplaudirse como gesto de una alta corte y el Gobierno para promover con sentido de oportunidad el respeto que a todos debe merecer la firmeza inequívoca inherente a la Ley de Leyes, esa que ha sido tratada con desconsideración desde dominios de poder; vista alguna vez por mente preclara como simple pedazo de papel, modificada una y otra vez y muy en contra del valor supremo de permanencia que debe caracterizarla, exclusivamente para complacer ambiciones de discontinuidad en el orden institucional. Azotada por pasiones políticas que con la suma histórica de modificaciones confieren a la Carta Magna una inestabilidad que niega que para ella exista respeto pleno a su razón de ser como fundamento político y jurídico.
La mera intención de volver a la carga contra la constitucionalidad dominicana, incluso desaprobando por sentencia parte del texto actual, estando tan desprestigiados los motivos para imprimirle a la ley sustantiva la forma que conviene a prolongaciones de mandatos, genera tensas expectativas y preocupación por el futuro de la democracia no solo al ilustre y visionario obispo Masalles. Se pretendería con ese propósito llevar al país a una infame plusmarca de destrozos en serie para el fundamento legal de la República a partir de un supra control único de los poderes.

Díganle que no a esa luz cegadora

Con pleno respaldo de la opinión pública, las autoridades deben cumplir a cabalidad su decisión de arrasar con los focos de luz intensa que de manera abusiva han montado en sus vehículos conductores completamente insensibles a los altos riesgos que causan en el tránsito. Una agresión directa al prójimo que conduce en dirección contraria a ellos que puede provocar accidentes y víctimas.
Las vías están pobladas por individuos que rinden culto a lo medalaganario. Son muchos los que dirán que gastaron sus cuartos para iluminar más y que pasarían por encima de quien sea para una mejor visión aunque perjudiquen a otros; y realmente vivimos en un país de miles de excepciones a las reglas que se abren paso con una pregunta, una tarjeta, un rango o un carguito; “¿Usted sabe quién soy yo? Míreme bien”.