Responso por Juan José Ayuso

El día 26 de octubre reciente, el periodismo dominicano perdió a uno de sus emblemáticos protagonistas legendarios, una pluma que ofrendó su talento a las mejores causas del país sin contrapartida a su gran valor temerario, la sociedad dominicana a un especímen referencial, y su familia a un ser querido, con el desvanecimiento físico de Juan José Ayuso, 77 años de edad.
Desde la etapa cuajada de peligros entre el 30 de mayo al 19 de noviembre de 1961, luego de la primera de las dos fechas en que cae abatido por el plomo regicida el generalísimo Rafael Leónidas Trujillo y la huida cobarde de su hijo Ramfis, en la segunda, comencé a saber de Juan José Ayuso desde mi entonces bucólico Santiago de los Caballeros, por sus osados artículos en el periódico de Unión Cívica.
Más de cerca, cuando en 1971 dirigía el recordado diario El Sol de su compadre Bienvenido Corominas Pepín, el inolvidable Dido, y luego en su rol en El Nacional, desde donde hizo mutis.
Juan José Ayuso cultivó un periodismo asaz responsable, con osadía sin calcular las consecuencias del peligro de su vida, a título de riesgo personal, así fue siempre su cosmovisión, y su manera muy expedita y explícita de aporte a su sociedad.
Su caudaloso talento lo condujo a cultivar un periodismo de quilate rey, poesía e historia, escribiendo de esa difícil disciplina Todo por Trujillo, que comenté en un artículo en El Nacional; Lucha contra Trujillo; El Sargento Douglas Lukas; La revolución constitucionalista; Guerra patria; Pagar o matar; Estilo urgente; En busca del pueblo dominicano; Historia pendiente: Moca, 2 de mayo de 1861.
El trayecto enalteciente de su vida es obligada asignatura de periodistas.
“Para que el sueño, quepa”.


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