Responso por Yovanka Broz

Yovanka Broz puede representar la gran mujer que las intrigas cortesanas consiguieron separarla de su esposo, el mariscal Jozip Broz (Tito) de la hoy disuelta Yugoslavia, y que falleció el 20 de este octubre a los 88 años, luego de ser ingresada el 23 de agosto último en un hospital de Belgrado.

A los 17 años, Yovanka era una activa combatiente guerrillera (partisana) y enfermera, y combatió con el fervor demostrado por su etnia serbia en la Guerra de Los Balcanes de finales del siglo XX, a la ocupación nazi de su país y de toda Europa en la II Guerra Mundial.

En esa circunstancia, que todo lo decide en los hombres y somos simples marionetas y mequetrefes de éstas, Yovanka se desempeñó como secretaria de Tito en 1948, y en absoluta discreción se casaron en 1952, teniendo ella 28 años y él 60, una abisal desproporción, pero el amor no conoce de fronteras ni diferencias de edad cuando surge, igual que no se busca, se encuentra.

Elegante, hermosa, con atuendo de costura impecable, Yovanka insufló esplendor al gobierno del mariscal Tito, frecuentando Belgrado notoriedades como Elizabeth Taylor y su tres veces esposo Richard Burton; Sofía Loren y la reina Isabel I que le visitó dos veces, un inusual estilo en la liturgia comunista, que Yovanka dispuso con amplio albedrío, del que luego los cortesanos de Tito le pasarían factura.

Tanta, que lograron separarla de su amado esposo, impidiéndole ver tres años antes de fallecer en 1980, la confinaron en una dacha miserable sin calefacción a once grados centígrado bajo cero, le confiscaron sus bienes y documentos y le cobraron su notoriedad e influencia con Tito, en vendetta por la sentencia de que tras un gran hombre, hay una gran mujer.

 


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