Retos del 2017 en educación

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La inversión del 4% del PIB en educación nos puso ante desafíos muy serios. Ahora no es admisible que no se haga lo necesario para que el sistema de enseñanza funcione adecuadamente. No hay forma de evadir el contundente revés que ha significado para este país el resultado de las pruebas PISA del año pasado, que pusieron por el suelo nuestra destreza y calidad docente. Ahora no hay pretexto para evadir la responsabilidad de formar mejores maestros y elevar la calidad de la enseñanza.
Como la calidad docente tiene que apoyarse en la academia, resulta un logro significativo que contemos con una Normativa de Formación Docente que es resultado de una sinergia entre el Ministerio de Educación y las academias que incluyen en sus programas la preparación de maestros. Alcanzar esa normativa era una meta que ahora cobra el carácter de un compromiso que las academias están asumiendo muy en serio.
Los rectores de UNIBE, INTEC, el ITLA y el presidente de la Asociación Dominicana de Rectores Universitarios (ADRU) valoran los logros alcanzados en 2016 en materia de enseñanza y plantean sin vacilaciones la necesidad de ensanchar los esfuerzos por mejorar cada vez más la formación del maestro. Es una buena señal de que el compromiso de mejorar al maestro y la enseñanza está en buenas manos.

Vacuna contra vulnerabilidad

Los organismos de socorro tienen identificadas las zonas vulnerables del territorio nacional y la cantidad de personas que las habitan. Se habla de dos millones de dominicanos, que es una proporción bastante alta de la población total del país. Las inundaciones y deslaves causados por las lluvias de noviembre hicieron perceptibles, como nunca antes, los grados de vulnerabilidad en todo el territorio nacional. El diagnóstico permite calibrar la gravedad del asunto y diseñar con tiempo las soluciones.
El Gobierno tiene que emplearse a fundo en la articulación de planes de prevención que incluyan la reubicación de las personas que viven en las zonas ostensiblemente peligrosas, la canalización de acuíferos y muchas otras medidas que amortigüen los efectos de futuras perturbaciones. La prevención es la mejor de las medicinas.


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