Reynaldo Pared y Sancho Panza

Ubi Rivas.

Desde que Reynaldo Pared Pérez anunció su propósito de asumir el colosal proyecto de ganar la Presidencia de la República, entendí que era la más óptima opción en la escogencia del presidente Danilo Medina de endosarle su respaldo absoluto.
Expresé, y ahora reafirmo, que apenas sí he contactado a Reynaldo en contadas ocasiones, dos de las pocas, en la residencia campestre de un ex amigo mutuo, de manera que no me asisten ni los vínculos del afecto, ni tampoco nada que agradecerle, y por consiguiente, mis juicios de valores hacia su persona en su proyecto político alto, están exentos de contaminación alguna.
La coyuntura de poder actual que detenta el PLD consiste en un precario equilibrio entre los dos líderes del aparato político que concibió el gran recordado afecto y desaparecido líder don Juan Bosch, donde Danilo Medina es el presidente y Margarita Cedeño de Fernández, la vice.
El aggiornamiento del PLD para el difícil intento de retener el poder más allá del 2020, pienso que el equilibro podría decantarse por invertir la pirámide de poder actual, de manera que Leonel Fernández, conservando la granítica unidad del PLD todo, posibilite ejercer su cuarto mandato, mientras que Reynaldo sea el vice.
Es una estrategia para el PLD conservar la precaria unidad, conocedor de que la desunión del PRSC y el PLD es la garantía de conservar el poder, y a su vez, Reynaldo es la persona de mayor confianza del presidente Medina para el imperativo relevo de la antorcha.
Es quizás por esas apreciaciones, asimiladas por sectores no pequeños, la falacia de supresión del visado USA, que Reynaldo desmintió, que rememoro al hidalgo de La Mancha, advirtiendo que le lanzaban piedras, rezongó a su escudero “Caminamos, Sancho”.