Rocío Medina: muestra de dedicación y responsabilidad

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La conocida frase de que “estudiar es triunfar” se conjugan en la joven Rocío Medina Bournigal, quien de sus 29 años ya tiene siete vinculada al área financiera de la empresa Fertilizantes Santo Domingo (Fersan), donde hoy es analista.

Oriunda de Puerto Plata, con apenas 17 años emprendió su camino a la formación, cuando salió a Alemania por espacio de un año como parte de un intercambio estudiantil, en el que repitió el cuarto año de media en ese país, aprendió el idioma y se enamoró del mundo del conocimiento, especialmente de todo lo vinculado a números.

Llegó al país con 18 años e ingresó a la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PCMM), en Santiago, donde estudió Administración de Empresas. Eso implicó tener que vivir cuatro años en Santiago, fuera del seno familiar. De ahí salió graduada Summa Cum Laude.

“La clave fue la confianza de mis padres y los valores que me inculcaron. Ser una persona recta, estar cerca de Dios… cuando uno está fuera y más en países desarrollados uno ve muchas cosas que uno no ve aquí, entonces, si uno tiene los valores bien desarrollados de quién uno es y de ser quien eres donde sea que tu vayas, eso es muy importante”, expresó.

Otro aspecto que resalta es la dedicación, en el sentido de tomar con mucha responsabilidad los estudios y siempre tratar de dar más, en procura de mejores resultados.

“Donde sea que un joven tenga un trabajo o ya sea que emprendan algún negocio, deben poner lo mejor de sí. La responsabilidad y la dedicación son dos aspectos primordiales para cualquier cosa que uno haga. Si yo me enfoco en que quiero hacer mi maestría, hay que dar lo mejor, porque todo es lo que uno aprende en el proceso”, señaló con seguridad Rocío.

Un salto. Tan pronto concluyó sus estudios universitarios y ya con experiencia laboral en contabilidad, compras, control de calidad, gerencia, contraloría y otras áreas administrativas, pasó a formar parte de Fersan, a donde llegó como Encargada de Presupuestos y Reportes, con apenas 22 años.

“Llegué mediante referencias familiares y gracias a mi currículum, porque vieron que yo era una persona que podrían necesitar”, expresó.

Estando en la empresa, para el año 2009 hizo una pausa para realizar el “Máster en Dirección Económica-Financiera”, en el Centro de Estudios Financieros (CEF), de la ciudad de Barcelona, España.

“Regresé, continué trabajando en Fersan. Trabajé tanto con Presupuesto como con seguimiento a toda el área de Contraloría, Cuentas por Pagar, Reportes de Gastos, Costos… todo lo que tiene que ver con el área de Contraloría como su soporte”, explicó.

Pero no quedó ahí, en el año 2013 ingresó al “Master in Business Administration (MBA), en el Barna Business School y estando allí, pasó a ser integrante del Equipo Centroamérica y Caribe del CFA Institute Research Challenge 2015.

“Estando haciendo la maestría, tuve la oportunidad de participar en el CFI Research, que es una competencia mundial de Análisis Financiero. Ahí estuve con un equipo; éramos 5 y gracias al trabajo en equipo y las orientaciones del profesor, logramos ganar la representación de Centroamérica y El Caribe en la competencia de Estados Unidos y quedamos entre las 20 mejores universidades del mundo”, narró con entusiasmo Rocío.

Oportunidades abiertas a jóvenes. Para Rocío, en la actualidad la juventud que tiene interés en formarse tiene un mar de oportunidades para hacerlo, porque la apertura lograda en los últimos años ha permitido la facilidad de obtener becas de grado y de postgrado.

Cuenta que ella es muestra de ello, porque cuando viajó a España a realizar su primera maestría lo hizo a través de una beca del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt).

“Yo aconsejo a todos los jóvenes, que estudien y que aprovechen al máximo su tiempo. Las oportunidades están ahí y hay que aprovecharlas”, asegura, si el estudiante se ha esforzado y tiene su buen record, puede ir. También vale mucho el comportamiento, la conducta y la disciplina”, agregó al respecto.

Tuvo que volar. Sobre lo más difícil en su proceso de formación, Rocío asegura que fue el desprenderse de su familia con tan poca edad (17 años), y a su regreso volver a estar lejos mientras estudiaba en Santiago. A partir de ahí tuvo que mudarse a la capital, pero dice que es parte de una familia muy unida y aún con los años que tiene fuera del hogar, viaja con frecuencia a su natal Puerto Plata, sin importarle la distancia.


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