Sacedotes sacrílegos

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No sale uno del asombro en este último fin de semana al enterarnos de ese horrendo crimen cometido por un sacerdote a base de martillazos y puñaladas contra un adolescente de 16 años que fungía como monaguillo de su parroquia. Cómo fue posible que este sacerdote tuviera la sangre fría y el poder de disociar su conciencia para estar involucrado sexualmente con este adolescente desde que era un niño de 10 años, y al mismo tiempo subir al altar diariamente para celebrar la Santa Misa y realizar la consagración de la hostia en el mismo cuerpo de Cristo, siendo asistido en muchos casos por este mismo monaguillo?
Por más encallecida que estuviera su conciencia tenían que resonarle en forma de pesadilla, si no es que lo sentía estando despierto o en vigilia, aquella reprimenda que salía de la boca del mismo Jesús en el Evangelio de Lucas 17,2. Es imposible que los escándalos no vengan, mas ay de aquel por quién vienen. Mas le valiera que le colgaran al cuello una rueda de molino y le precipitaran en el mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeñuelos”.
El demonio se salió con la suya llevando a este sacerdote al fondo del mismo infierno en vida cuando decidió asesinar al adolescente de manera monstruosa, pretendiendo continuar su carrera del mal probablemente con otras víctimas, luego de silenciar a Fernely Carrión.
Debo citar algo tomado del Diario del sacerdote jesuita ecuatoriano Padre Aurelio Espinosa Polit, S.J., experto en Lenguas Clásicas y Humanidades, fallecido en olor de santidad hace más de 50 años. Sacerdotes Sacrílegos, dice el Padre Espinosa: “Hay quienes por propia maldad, se ponen en trance de convertir en materia de juicio lo que Tu Señor proveiste para su remedio y su Salud. Hay sacerdotes para quienes las misas que celebran vengan a ser su juicio de condenación.
Seria posible, Señor?… Jesús, instituidor de la Eucaristía, inventor de este misterio de amor y misericordia, amante divino que en la intimidad eucarística tan ansiosamente buscas la amorosa respuesta de las almas”. Más adelante continúa: “No tendrá, Señor tu Omnipotencia medios para impedir, sin violentar la libertad, esta desdicha sin nombre, esta profanación de los amores divinos? “El Sacerdote sacrílego!… Se puede siquiera pronunciar estas palabras sin un estremecimiento? Se puede concebir que la Gracia de la ordenación sacerdotal y la íntima transformación que estuvo llamada a producir en el alma estén oblitaradas en un sacerdote hasta tal punto que haya perdido la FE en sí mismo y en sus Divinos poderes, como si no supiera ya que lo que al consagrar realiza es la presencia Personal de Dios en sus manos, la presencia de aquel que le puede juzgar y con una sola palabra lanzarle al infierno, de aquel que conteniendo en un último exceso de misericordia los justos ímpetus de su Justicia vengadora le dice calladamente como a Judas en el huerto “Amigo, a que has venido? (Mateo 26, 50) Con las palabras de la consagración me haces bajar del cielo para entregarme al demonio?”
hasta aquí las citas del Padre Espinosa en el Diario escrito luego de su misa diaria desde el día de su Ordenación sacerdotal hasta su muerte.
Creo que el crimen fue horrendo pero esta carrera de vida doble destruyendo almas inocentes (posiblemente hubo otras muchas víctimas!) robándole la inocencia a niños y dejando en su carrera diabólica una estela de escándalos que estremecerá la FE de mucha gente sana y sencilla que no está preparada para asimilar estos acontecimientos en las dos parroquias donde laboraba y en muchos cristianos de nuestro país. Esto es lo peor de todo!


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