¿Seguros de salud o Negocio seguro?

Millizen Uribe

(Parte 2 de 2)

Tras analizar cómo en el campo de la salud se ha impuesto el modelo de la privatización, en su informe “¿Seguros de salud o Negocio seguro? Un Análisis del modelo de financiamiento y mercantilización de la salud bajo el régimen de seguros en República Dominicana”, la Fundación Juan Bosch hace algunos planteamientos en aras de encontrar posibles soluciones.
En ese sentido, vuelve al campo de las ideas, ese minado por realidades lamentables como que la salud es un servicio y no un derecho fundamental, para plantear la necesidad inminente de “recolocar la democracia y los derechos humanos, económicos, sociales y ambientales, que protegen el bienestar colectivo, en el centro de la organización de la sociedad”, y desmercantilizarlos.
Esto, porque tal como están administrados hoy en día, ponen todo el esfuerzo de la colectividad al servicio de la ganancia de una casta minoritaria, y condicionan la dignidad humana y la calidad de vida a su buen rendimiento financiero que, obviamente, a la gran mayoría se le impide a través de condiciones estructurales de desigualdad e inequidad.
Por eso, los investigadores Bosch y Fernández plantean la necesidad de alcanzar un verdadero Sistema Universal de Salud y Protección Social, algo urgente pero imposible del país no abocarse a un debate objetivo y franco sobre lo que se está haciendo en República Dominicana con el financiamiento a la salud y las repercusiones que esto tiene para la dignidad y el disfrute de los derechos fundamentales consagrados en la propia Constitución nacional y en los pactos internacionales.
No hay dudas de que esto es urgente, pues son millones los dominicanos a quienes se les violenta el sagrado derecho a la salud, máxime de calidad.
Y esto no pasa sólo en el sector público, sino también en el privado, donde muchas veces y en muchos centros no hay una relación costo-calidad que sea justa, proporcional y eficiente, sino que se registran abusos contra los usuarios que pisan las clínicas y “no le ponen un dedo encima” hasta que verifican cobertura del seguro y medios y posibilidades de pago. La humanidad escasea.
Ahora bien, ¿Cuáles son las posibilidades reales de que, ahora que ya casi llega un año nuevo, este tema entre en la agenda pública y trascienda el match entre autoridades de salud y del Colegio Médico Dominicano, tomando en cuenta, además, que quienes han dirigido el Estado dominicano en las últimas décadas han impulsado, auspiciado y autorizado procesos de privatización?
La voluntad polìtica y la existencia de actores que tengan la visión del colectivo y los derechos en primer lugar se impone, pero, lamentablemente, ambas cosas siguen brillando por su ausencia. ¿Será diferente en el 2018?