Semblanza del escritor Manuel Salvador Gautier pronunciadas en la entrega del Premio Nacional de Literatura 2018

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Gautier y su celebrada obra narrativa son un caso excepcional en los anales de las letras dominicanas. Y una de las razones es que el autor empezó su carrera literaria en la madurez, a una edad en la que muchas personas se disponen a retirarse de las actividades productivas y a disfrutar del merecido descanso.
Sin embargo, poseído de mucha energía y deseos de encarar desafíos en un territorio nuevo y complejo, Gautier cerró una larga etapa en la que trabajó como arquitecto y docente, logrando respeto y reconocimiento, y, tras pasar esas páginas, empezó a concretar su aspiración creadora.
Mientras su interés por la literatura permanecía aparentemente aletargado, el hombre vivía, con todo lo que esto implica, acumulaba experiencias y hacía reflexiones que habrían de servirle en el futuro para modelar al escritor deslumbrado con el oficio que esta noche aplaudimos.
Resuelto a transitar el camino elegido, el narrador comenzó a escribir su obra con gran disciplina, al punto de que en la actualidad cuenta con 16 títulos publicados en algo más de 20 años, y muchos de ellos han sido reconocidos en concursos nacionales y extranjeros.
Su entrega al ideal de la creación, como medio de realización personal y desarrollo intelectual, aporta a la sociedad un valioso ejemplo y es para la comunidad literaria aleccionadora, ya que contrario a lo que suele pensarse se pueden obtener muchos beneficios en la tercera edad, en el campo del pensamiento y la escritura, que requieren madurez y perseverancia.
Volviendo a sus inicios, debemos resaltar que la firmeza con la que Gautier empezó sus andares en la literatura dio muy pronto grandes frutos. Al principio él tocó puertas, para buscar sugerencias de los más acreditados autores y tras el lanzamiento de su tetralogía “Tiempo para héroes” fue reconocido con el Premio Anual de Novela 1993, galardón que lo situó como un autor que debía ser tomado en cuenta y le abrió otras oportunidades y espacios a este campeón de los lauros, lo cual se confirma con creces esta noche.
Gautier ha sustentado su carrera sobre densos pilares. Se ha ocupado de profundizar en los estudios literarios y en la lectura de grandes obras de autores nacionales y extranjeros. Además, posee una alta valoración de la lengua española y la cultura nacional.
A sabiendas de que todo escritor es un memorioso, ya sea del pretérito, de lo que sucedió hace poco o de lo que se vive ahora, Gautier fijó su atención en el pasado y le aportó a la novelística obras como la ya mencionada tetralogía, acerca de un tramo de la lucha contra el régimen de Trujillo, y ha seguido recurriendo a la cantera de la historia, para producir relatos, lo cual lo ha llevado a hacerse de una bibliografía sólida y profundamente vinculada a la nación y a la idiosincrasia dominicana, por lo que estamos ante un prosista que ha encontrado iluminación donde otros solo han visto rancios sucesos.
Respecto a “Tiempo para héroes”, Alcántara Almánzar expresó que “pocas veces se ha logrado plasmar en una novela dominicana una imagen tan vívida y humana del déspota (Trujillo) y su era”, lo que indica que nuestro autor ha recreado con pericia una de las etapas más oscuras del devenir nacional.
En 1995 el escritor recibió el Premio Anual de Novela por “Toda la vida”, que abarca un largo tramo del siglo recién pasado y proyecta el drama de una generación que pese a su empeño no alcanzó sus metas.
Años después, Gautier volvió a inspirarse en un lapso prácticamente inexplorado por la historiografía. Me refiero a la estancia en Europa del héroe Juan Pablo Duarte, que lo motivó a escribir la novela “Dimensionando a Dios”, Premio Feria del Libro Eduardo León Jimenes 2011, narración que esboza lo que pudo acontecer en la vida del prócer.

Dejándose cautivar por el pasado, Gautier divulgó la obra “Serenata”, sobre la poetisa Salomé Ureña y los Henríquez Ureña, relevante familia de intelectuales. De acuerdo al crítico literario Bruno Rosario Candelier, director de la Academia Dominicana de la Lengua, en este texto Gautier consigue una proeza narrativa, pues mediante el recurso epistolar conoce a un clan y a través de este ausculta a la sociedad y explora el corazón de una rama de gran importancia.
En “Balance de tres”, con que logró el Premio de Novela de la Universidad Central del Este en el 2001, Gautier halló el cauce para adentrarse en la invasión norteamericana de 1916, y explorar, a través de varios planos narrativos, el lado íntimo de tres personajes de ficción, que terminan decepcionados ante el fracaso de sus utopías.
Con el hermoso título “Historias para un buen día”, el prolífico narrador nos sumerge en la dinámica de otro grupo familiar del siglo XIX, que produce un vicepresidente de la República y destacados médicos e ingenieros. Acerca de esta narración, el poeta Juan Freddy Armando escribió que el autor sumó a sus vivencias familiares, sociales y políticas, el conocimiento del alma y de su país.
“El asesino de las lluvias”, relatada en primera persona, es una de las novelas en que Gautier ha centrado la atención en la contemporaneidad. También en este texto, publicado en el 2008, profundiza en la lucha entre la condición humana, que a su juicio envilece al ser, y su anhelo de sobreponerse y alcanzar la trascendencia.
En esta narración, inspirada en el recuerdo de Franklin Mieses Burgos, que el destacado vate José Mármol ha llamado “la novela de la poesía”, subyace el sentido cósmico, en vista de que el autor ausculta en las dimensiones metafísicas, antropológicas y sicológicas, con refinada prosa. Esta ficción, de claro perfil interiorista, movimiento creado por Rosario Candelier, del que el autor es militante, realza el don de la creatividad del ser humano.
Posteriormente, el imbatible Gautier volvió a encontrar aliento en la modernidad para bosquejar “La fascinación de la rosa”, intensa novela en la que plantea la necesidad del hombre actual de sumergirse en su interior y encontrar las verdades que le rodean. Es un texto lineal, de estructura sencilla y planteamientos introspectivos, de corte interiorista.
En las novelas “Tres cosas te ofrezco” y “El misterio de la corbata verde”, divulgadas posteriormente, nueva vez nuestro narrador reveló, con el vigor propio de su pulso, que lo cautivan temáticas del tiempo que le ha tocado vivir y que sabe moverse con destreza y construir tramas sobre el espionaje, las investigaciones policiales y los bajos fondos.
En su novela “La mala maña” Gautier volvió a explorar los recovecos de la historia y ofreció a sus lectores un fresco literario de la época conocida como “La España Boba”, donde igualmente se vale de la ficción para reflejar el drama de entonces.
A finales de diciembre de 2017, se dio a imprenta, aunque todavía no circula, “El pacto de los generales”, obra en la que el autor regresa al ayer dominicano para relatar entresijos de la Revolución de Moya, desde tres perspectivas que colocan en relieve el aspecto humano de los protagonistas.
La carrera literaria del creador fue enaltecida en el 2007 cuando ingresó como miembro correspondiente a la Academia Dominicana de la Lengua, y disertó sobre la narrativa criolla y las expresiones del idioma.
Con el hermosísimo título de “Un árbol para esconder mariposas”, publicó en el 2010 una novela cuyos protagonistas son un hombre y a una mujer de razas distintas, quienes experimentan confrontaciones raciales y sociales, con varios trasfondos como son las creencias mágico religiosas, la matanza de Palma Sola y la vida de los inmigrantes en New York.
Esta obra se inscribe en la posmodernidad y explora problemáticas actuales que no solo atañen a la nación y a sus diásporas sino también a diversos países que enfrentan conflictos causados por los desplazamientos humanos y los antagonismos étnicos y culturales.
Sin embargo, no solo la narrativa ha interesado al versátil autor. Además, ha cultivado el ensayo y merecido reconocimientos en este género, ya que con el título “La fatalidad no está en un campanario de París” recibió en el 2002 el Premio Víctor Hugo en la Historia y posteriormente volvió a triunfar con el “Hechizo en las palabras”, al obtener el Premio Anual de Ensayo Pedro Henríquez Ureña 2015.
Antes, en el 2010, este dominicano dio a la estampa el libro “Gautier visto por Gautier”, con lo que ha hecho lo que no suele hacerse en el ámbito intelectual nuestro: autoanalizar la creación personal y examinar motivaciones.
La obra, presentada por el narrador Luis R. Santos, recoge las palabras que el autor ha pronunciado sobre sus libros, y en algunas de las cuales expone sus teorías sobre la escritura, su aproximación a la poesía y sus niveles de consciencia escriturales. Gautier publicó su libro más personal, y mostró, según Santos, sus vetas humorísticas y hasta narcisistas, dejando ver que es profundamente humano. Yo añado que Gautier demostró además la seguridad que posee en sí mismo y en lo que sabe, su fuerza interior, su sensibilidad y espíritu de superación.
Dominio de la lengua, amplia cultura, inagotable curiosidad, fascinación por la escritura, certera intuición, disciplina monacal y prudencia son cimientos en los que este hombre, hechizado con el maravilloso oficio de contar historias, ha hecho una importante bibliografía con la que hoy cosecha el más sustancial reconocimiento concedido en nuestro país a la trayectoria literaria.
Es Gautier un cultor de la fantasía que abreva en el pasado y en la actualidad. Sabe que lo fantaseado puede incluso llegar a tener mayor peso que lo real, y por eso sus novelas, inspiradas en episodios pretéritos y en hechos y fenómenos actuales, han sido aderezadas con la imaginación y la exploración interior, infaltables en una buena trastienda literaria.
Como todo escritor notable, él posee la habilidad de tejer ilusiones y seducir lectores. Conoce el potencial simbólico de las imágenes y las aplica armoniosamente en sus obras. Además, sabe que no hay creación literaria sin alma, sentimiento y razón.
Ha navegado victoriosamente en la memoria colectiva y en sus recodos y a la vez ha abierto las puertas a la actualidad y a la reminiscencia personal en varias de sus obras, dotándolas de intimismo, persuasión y sensibilidad.
Sabe Gautier que remembranza y fantasía van unidas. Y como bien ha dicho Juan Marsé, admirado autor catalán, al recibir el Premio Cervantes en el 2009, un escritor no es nada sin imaginación, pero tampoco sin memoria. Y no puede hacer nada significativo, sostengo yo, si no persigue la belleza expresiva, que se trabaja con conciencia y a pulso haciendo magia con la reflexión y el lenguaje, amando, puliendo y respetando las palabras… como lo hace paciente y gozosamente nuestro galardonado, modelo de caballerosidad, nobleza, disciplina, amor por las letras y reinvención existencial.
Queda, pues, demostrado por qué Manuel Salvador Gautier y su escritura son un caso excepcional en las letras criollas y por qué el Premio Nacional de Literatura 2018 ha sido concedido justicieramente a un grande que enaltece a la República Dominicana y a su cultura, con quien tenemos el privilegio de compartir espacio y tiempo.

Muchas gracias
20 de febrero de 2018.
Santo Domingo.