Sindicalistas del transporte público y dueños de rutas ¿Cómo se hacen millonarios?

Ruta 94 Villa Mella

Los principales sindicalistas o dirigentes del transporte público no solo paralizan el país cuando se ven afectados sus intereses, sino que también son dueños de una riqueza que hoy los presentan como empresarios prósperos y alejados de aquella realidad que dicen representar en cada manifestación en defensa de los “pobres choferes”.

Pero ¿cómo construyen sus riquezas muchos de los presidentes de rutas de transporte público y la directiva que conforma el gremio? Pablito Contreras (nombre ficticio), quien trabaja desde hace más de 10 años en la ruta 94 que cubre la Jacobo Majluta, en Villa Mella, hasta el kilómetro 13 de la autopista Duarte, aporta su visión de lo que para él representa una “mina de oro” para los directivos de sindicatos y, en muchos casos, los dueños de rutas.

Cada chofer que trabaja en la Asociación de Dueños de Autobuses de la Jacobo, reseña Pablito con facilidad de palabras, debe de pagar de manera obligatoria 5.000 pesos todos los lunes, sin falta, o acumulativo en caso de que no pueda hacerlo, al dueño de la ruta que, en su mayoría en el caso específico de ésta, pertenece a un directivo del gremio.

Explicó que este directivo, a quien evitó identificar, es propietario de unas 63 rutas en la Jacobo Majluta- Kilómetro 13, lo que al multiplicarlo por los cinco mil antes mencionados, representaría ingresos superior a los 300,000 mil pesos semanales, y más de un millón 200 mil pesos cada cuatro lunes.

Una unidad de las que trabajan en la ruta 94, que recorre la Jacobo Majluta hasta el Kilómetro 13 de la autopista Duarte.

Una unidad de las que trabajan en la ruta 94, que recorre la Jacobo Majluta hasta el Kilómetro 13 de la autopista Duarte.

Precisa que a esta cantidad se le suma los 300 pesos diarios que cada chofer debe pagar por derecho a circular un día de trabajo, que van directamente al control de la ruta (una persona que organiza los turnos de salida), el cual a su vez lo pasa a la tesorería que maneja a discreción la directiva del sindicato compuesta por ocho o diez personas, y que es presidida por un señor solo conocido como Fernando Pérez.

Con tan solo estos 300 pesos que son cobrados por el control de la ruta con expresa rigurosidad, prosigue Pablito, la directiva del sindicato se lleva del trabajo de los choferes casi 40 mil pesos diarios, tomando en cuenta que existen un promedio de 123 a 125 guaguas de entre 28 y 20 pasajeros que trabajan de manera diaria, es decir, unas 45 por encima de lo que contempla la asociación, que son 78 unidades.

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En este punto, Pablito deja claro que esas rutas adicionales a las 78 que trabajan en el sindicato de manera formal, le dejan a la directiva del mismo un promedio de 125,000 pesos semanales correspondiente al pago que deben realizar por la ruta, aparte de los 300 antes mencionados que deben pagar al control.

“El dinero de las rutas que exceden a la cantidad establecida por la asociación, sencillamente se apropian de él los dirigentes. Es para uso personal, porque a uno no se le rinde cuenta; nunca hay un dinerito para nada, nunca hay nada para nada”, comentó al dejar claro que de las 78 rutas registradas, 63 pertenecen a uno de los dirigentes.

Para la tesorería de la directiva, comenta con cierto enojo, representa una entrada adicional significativa con el mínimo esfuerzo que va en provecho de ellos, sin embargo, para los compañeros que tienen años en la ruta como choferes, resulta una disminución de los ingresos y una baja en las oportunidades, a lo que se le suma que nadie puede hablar ni criticar, porque tiene consecuencias inmediatas.


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