Sobre las puertas

Eusebio Rivera Almodóvar

El ingeniero Guillermo Caram, ex gobernador del Banco Central y prominente miembro del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), escribió un interesante artículo titulado “PRSC ante desplome de Danilo” publicado por HOY el pasado 24 del mes en curso, donde, como un verdadero gurú de nuestra política, plantea que el PRSC tiene “la responsabilidad de diseñar, proponer y tratar de imponer un proyecto gubernamental alternativo y convincente al últimamente predominante” (sic) y, en un párrafo histórico, por su brevedad y contundencia, desglosa lo que sería ese proyecto basado en lo que fueran los gobiernos del reformismo, pero inexplicablemente asesina todo lo valioso de su propuesta postulando en su frase final “que la corrupción se detenga en puertas presidenciales”.
Esa figura retórica inmortalizada por el fenecido doctor Joaquín Balaguer, ha sido vista como la admisión de la permisividad del presidente a quienes le rodean para robar, cuando lo que debió institucionalizarse fue que se la invitara a penetrar al despacho y desde allí llamar a las autoridades policiales y judiciales para iniciar los procesos punitivos, justamente desde la oficina de la máxima autoridad gubernamental, para dar el ejemplo que, claro está, nunca debería ser como lo han dado gobernantes de otros países como ocurrió en Perú con el presidente Kuczynski.
Puerta del despacho presidencial cerrada a la corrupción significa que no involucra al presidente, pero implica que él tampoco sale a combatirla o detenerla entre sus acólitos.
Con excepción de esa desafortunada frase, el octavo párrafo del artículo del ingeniero Caram es digno de ser tomado como programa de gobierno por cualquier partido político, incluyendo, aunque aparente un cuento de hadas, el que está en el poder.


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