Sobrepoblación ha permitido trincheras de delincuentes

16_03_2017 HOY_JUEVES_160317_ El País6-7 A

El cambio radical que llevará consigo el Proyecto ‘Nuevo Domingo Savio’ a los barrios La Ciénaga y Los Guandules eliminará las trincheras delincuenciales que allí imperan, y que impiden a las autoridades mismas desarrollar su labor con la eficacia necesaria.
La reflexión está tomada de la descripción del sector realizada por el Padre Macoby Figueroa, enlace del proyecto con la comunidad, quien destaca lo mucho que beneficiará este a la comunidad.
“La gente está muy contenta con la postura de la presidencia y la apoya… ahora podrán mirar al horizonte”, señaló el religioso.
Dice que nunca será lo mismo que el hecho de iniciar el día rodeado de pobreza e insalubridad y que cuando se abra la puerta de la empobrecida vivienda con lo que choque la vista sea con una realidad igual o peor, en la casa de la vecina.
“Una persona que sale de su casa y cuando sale se encuentra otra gente ahí sin poder expandir la mirada, es difícil”, reflexionó.
La situación refleja el hacinamiento en que sobreviven 13,500 familias concentradas en un espacio de solo tres kilómetros, golpeados por la pobreza, vulnerables a las inundaciones del río y con el vandalismo que se desprende de esa realidad.
Las viviendas no son más que pequeñísimas estructuras, muchas veces techadas y cobijadas de zinc. Con remiendos hechos con latas de aceite o cualquier otro material de desecho que sirva para cubrir los hoyos que deja el desgaste del tiempo.
Las que son de bloques no son más que espacios construidos sin planificación alguna, con anexos hechos de manera irregular.
Las vías de acceso complican. El acceso a través de callejones por los que muchas veces no cabe ni una motocicleta, hace el espacio propicio para las bandas delictivas operar, convirtiendo espacios en impenetrables para las autoridades.
El microtráfico de drogas campea con la complicidad obligada por el temor, de los que están alrededor.
Esta situación también dificulta la atención en la celeridad requerida de las unidades del 9-1-1 cuando acuden a auxiliar a algún afectado, debido a que tienen que dejar las ambulancias en la calle de acceso más cercano y recorrer amplias distancias para traer el afectado en camillas.
Pero no menos doloroso es lo dicho por el padre Macoby, sobre los bomberos, que para llegar a sofocar incendios en puntos específicos deben realizar varios empates de mangueras a través de los callejones, para poder hacer llegar el agua.
“Necesitamos esto”, expresó el sacerdote al reflexionar sobre la situación de dificultad de esas barriadas.


COMENTARIOS