Soluciones para la UASD

La Universidad Autónoma de Santo Domingo, la mayor institución académica del país y principal aporte del Estado a la formación profesional, comienza el segundo semestre del año con un déficit de mil profesores y 2,500 aulas, lo que supone insuficiencias que tenderían a erosionar la calidad de la docencia a desarrollarse en espacios superpoblados, lo que impide inevitablemente una cercanía con fines didácticos entre alumnos y docentes. La baja disponibilidad para cubrir asignaturas supone también llevar a los profesores existentes a un exceso de labor, sin tiempo para consultas para la función en aulas, a más de que muchos de ellos simultáneamente también sirven a otros centros para mejorar sus ingresos. El viejo centro académico, fragua de valiosas generaciones de profesionales, está sometido a precariedades.
Si se toma en cuenta que a la UASD llegan legiones de bachilleres con notable vacíos de formación, habría que temer que las debilidades actuales de la casa de estudios harían más difícil reforzar aprendizajes y mejorar la capacidad de impartir carreras satisfactoriamente, objetivo para el que el Estado hace una importante inversión anual que de ser insuficiente obligaría al Gobierno y a las autoridades universitarias a dialogar sobre la posibilidad de acrecentar recursos y planificar la forma de ceñir los gastos a más eficiencia y racionalidad, puestas en dudas con frecuencia.

Emergencia por escasez de agua

La falta de lluvias sobre el valle del Cibao y sus sistemas montañosos provoca aguda escasez de agua potable, imprescindible para la vida, en perjuicio de millones de usuarios domésticos, industriales y de riego agrícola. Está en dificultad usarla en tareas ordinarias, lo que pone en juego la producción de alimentos sector de primer orden de la economía regional y reduce la generación de electricidad.
El racionamiento del líquido es de la mayor importancia como vienen a serlos también los operativos para abastecer de emergencia mediante acarreo a barrios de ciudades como Santiago, Moca y La Vega particularmente afectados por ausencia prolongada en las tuberías vista la limitada capacidad de las familias pobres para crear reservas. Procede la atención directa por evitar crisis de falta de agua en hospitales.