¿Somos quisqueyanos?

Discutí con amigos haitianos sobre la forma de nombrar a la isla. Hablamos de que Haití (tierras altas) la forma indígena de llamar a la Isla, podría ser incómodo para los dominicanos. El término “La Española”  utilizado por Colón también podría resultar incómodo por ser un invento de la “colonización”. Hablamos de utilizar a Quisqueya, que había aprendido era un vocablo indígena, pero fue apropiado por los dominicanos y podría resultar incomodo para los haitianos.

En wikipedia encontré que: “los nombres taínos para la isla fueron Haití, Bohío y Quisqueya, que significan tierra montañosa, casa grande y gran madre de la tierra respectivamente”.

Me junté con mi amigo, el jesuita Pablo Mella, hombre muy estudioso y hablamos sobre el tema y me recomendó leer un artículo de Apolinar Tejera Penson (1855-1922).

Tejera escribió un artículo aparecido en “La Cuna de América” no. 75 de junio de 1908 reproducido en el Boletín del Archivo General de la Nación, no. 42-43, vol. 8 de 1945 que se llama “Rectificaciones históricas. ¿Quid de Quisqueya?”  en donde afirma que “Quisqueya” no es una palabra indígena sino que fue inventada por Pedro Mártir de Anglería (1457-1526), quien nunca visitó América y que publicó un libro en latín titulado “Décadas” acerca de los viajes y descubrimiento de Colón, el cual contiene imprecisiones y yerros como el de afirmar que “Quisqueya” era el nombre que los aborígenes daban a la isla de Haití.

Tejera señala que: “ese nombre no es de estructura indígena, como lo evidencia el que no haya indicios de dicha voz en los catálogos de vocablos o dicciones de la lengua india conocidos hasta la fecha”. Continúa Tejera, si “Quisqueya significa todo, ¿de dónde sacó [de Anglería]  lo de tierra grande o y madres de las tierras? ya que tierra se expresaba de forma muy distinta”  (nonum o monä).

Además el uso del término no está corroborado por ningunos de los coetáneos de Anglería. “Ni Las Casas ni Gonzalo Fernández de Oviedo que vivieron largo tiempo en la Española, mencionan en sus obras el consabido nombre”. Después una serie de argumentaciones concluye que el uso del nombre Quisqueya no pasa de “ser apócrifo o supuesto” es “falso”, “no hay pruebas fehacientes que abonen su autenticidad”. En conclusión, la palabra Quisqueya fue un invento y nunca se utilizó.

¿Cómo se le llamaba a la isla?: Haití, Babeque o Bohío.

Como dice Pablo Mella, es difícil aceptar, que no somos quisqueyanos. Lo cierto es que la  identidad social se construye a través de narraciones que mezclan lo objetivo con la ficción. Soy  quisqueyano, lo repito cada vez que canto el himno, pero lo asumo desde una a narrativa crítica y creativa para construir una Quisqueya más incluyente y democrática.