Son cobardes y poco hombres

“Quien golpea, maltrata o asesina a una mujer, es un cobarde y poco hombre”. Frases como esta, sencilla y directa deben ser usadas en las campañas contra la violencia que como un pandemónium se ha desatado en perjuicio de las féminas.
También debe involucrarse el concepto de la paternidad y los perjuicios que sufrirán los niños de por vida con una agresión a sus madres. Criaturas que nada tienen que ver con los problemas de la pareja.
El primer criterio se basa en el comprobado bajo nivel de escolaridad de los agresores a quienes el lenguaje sofisticado y poético de algunas campañas vigentes, no les llega o sencillamente les rebota.
Hacer referencia a los hijos es un recurso a tomar en cuenta debido a que por muy bruto o ignorante que sea un macho, el sentimiento paterno existe intrínsecamente en él, como existe en los animales más salvajes de la tierra.
Los protocolos y leyes de protección a la mujer y a la infancia deben ser urgentemente revisados y las fiscalías barriales incrementadas y dotadas de personal especializado en la conducta humana, profesionales capaces de intervenir en la resolución de conflictos.
La escuela, desde la primaria, debe incluir la Educación Cívica enfocada en los valores fundamentales del respeto a la dignidad e integridad física de la persona, los símbolos patrios y la conducta ética que desde niños debemos observar.
La responsabilidad de frenar la ola de feminicidios que avergüenza a la sociedad no es tarea fácil ni exclusiva del Gobierno, por lo que todos los sectores del país debemos involucrarnos en una cruzada sin treguas contra ese terrible mal.