Subasta pone a prueba mercado de bonos

TV grab of a national transmission of the Argentinian Presidency as Argentina's President Mauricio Macri announces the beginning of negotiations with the IMF's managing director Christine Lagarde in Buenos Aires, on May 08, 2018.  The Argentine peso fell 4.61 percent in opening trade Tuesday, signalling a return to the volatility that prompted the country's central bank to intervene last week to support the currency. - RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / ARGENTINE PRESIDENCY / TV GRAB" - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS


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TV grab of a national transmission of the Argentinian Presidency as Argentina's President Mauricio Macri announces the beginning of negotiations with the IMF's managing director Christine Lagarde in Buenos Aires, on May 08, 2018. The Argentine peso fell 4.61 percent in opening trade Tuesday, signalling a return to the volatility that prompted the country's central bank to intervene last week to support the currency. - RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / ARGENTINE PRESIDENCY / TV GRAB" - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS / AFP / Argentinian Presidency / HO / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / ARGENTINE PRESIDENCY / TV GRAB" - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS

Desesperada por detener una corrida del peso que ha ayudado a conducir a la economía al borde de una recesión, Argentina está alejando agresivamente a los inversores de algunas de las notas de deuda local que poseen.
Es una táctica arriesgada, lo opuesto al tipo de medida que un país suele tomar en un momento de gran coerción financiera.
Y sin embargo, Argentina se encuentra siguiendo el rumbo como parte de un complejo plan destinado a apuntalar la confianza de los inversores en su atribulado banco central -una medida que los encargados de política creen que es crucial para ayudar a la estabilidad económica en un país largamente asociado con el incumplimiento de deuda y la inflación desbocada-.

Si la apuesta fuera a funcionar, muchos de los inversores que están siendo apartados ??de las notas que ahora poseen -títulos populares a corto plazo que fueron emitidos por el banco central a tasas de interés que llegaron al 47 por ciento- tendrán que ser persuadidos para que inviertan su dinero en nuevos instrumentos de deuda que están siendo ofrecidos por el gobierno.

La trampa: los nuevos valores tienen vencimientos de hasta un año, más de 10 veces los de la mayoría de las notas antiguas. Y no está claro quién querría atar su dinero en pesos durante períodos más largos en medio de una fuerte crisis. La preocupación es que los inversores opten en su lugar por comprar dólares con el efectivo, lo que solo se sumaría al desplome del 38 por ciento del peso este año.

“Es muy arriesgado”, dice Walter Stoeppelwerth, jefe de inversiones en Balanz Capital, firma con sede en Buenos Aires. Si bien el intento por fortalecer el balance del banco central tiene sentido, “esperaron demasiado para emprender el proceso”.

El primer indicio importante de si esta estrategia funcionará se revelará más tarde cuando el gobierno anuncie los resultados de una subasta de letras denominadas en pesos conocidas como Letes que vencen en 105 o 224 días. (Una preocupante señal inicial llegó anoche cuando el banco central no pudo vender otro título a más largo plazo luego que los inversores optaran por pagarés a corto plazo).

En el centro del problema están las letras del banco central a corto plazo conocidas como Lebacs, que se convirtieron en populares instrumentos de inversión cuando el banco central incrementó las tasas en diciembre de 2015 justo cuando el presidente Mauricio Macri levantó los controles cambiarios impuestos por sus predecesores.

Las notas eliminaron el exceso de efectivo en la economía y ayudaron a amortiguar la inflación, pero se convirtieron en una preocupación creciente para los inversores ya que el monto en circulación aumentó a US$32.500 millones.


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