Superalba, la agropecuaria hacia la integración vertical

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Superalba es una de las compañías avícolas más importantes y modernas del país. Con implantación en diferentes zonas del Cibao, la compañía está caminando hacia la total automatización de sus granjas de pollos gracias a la tecnología más avanzada que existe en el país. Fundada en 1988, Superalba tiene su propia fábrica de alimentos y una granja incubadora en Jarabacoa. Para finales del año próximo está previsto el último paso para llegar a la integración vertical: el mercadeo directo de sus pollos con marca propia. Su propietario, Juan Lucas Alba, acaba de ser reconocido por la Asociación Dominicana de Hacendados y Agricultores.

Juan Lucas Alba se crió entre huevos y pollos, en una familia de tradición agrícola, en Licey al Medio. Superalba nació en 1988 como una pequeña fábrica de alimentos para pollos, gallinas ponedoras y cerdos. La fundó su padre junto a dos de sus hermanos y tres primos, todos de la familia Alba y un año después, Juan Lucas regresó de Estados Unidos. “La fábrica era muy pequeña para tantos socios y yo compré la parte de mis hermanos y mis primos y me quedé con mi papá. Yo con un 80%, que adquirí por 120,000 pesos, y él con un 20%”.

Alba recuerda los precarios comienzos como empresario; cómo con tan sólo un camioncito viejo que compró fiado, un local rentado, dos empleados y poco conocimiento del sector se puso manos a la obra. “Nosotros teníamos que esperar que llegara la energía eléctrica porque ni siquiera teníamos planta para hacer el alimento y cada vez que yo le vendía algo a algún productor, montábamos en el camioncito, cerrábamos la fábrica y nos íbamos los tres a entregar. Ese fue el origen del negocio”.

Pero el crecimiento fue inmediato. Enseguida Alba alquiló una granja de 18,000 pollos y después otra de 300 cerdos de mejora, para, a finales de 1990, construir una granja propia con un préstamo de 1,800,000 pesos (que se saldó 10 años después). “Después seguimos rentando granjas y haciendo sociedades con algunos productores a lo cuales les proveemos el alimento y les ayudamos a mercadear su producto. Hemos comprado varios proyectos avícolas ya hechos y en los últimos años hemos optado por hacer nosotros nuestros propios proyectos”.

Superalba, que tiene granjas en diferentes zonas del Cibao (Santiago, Moca y La Vega), cuenta con 70 clientes en el área de producción (“yo prefiero decir que son socios, ya que nos une una relación muy cercana de más de 8 años”, matiza Alba), y más de 200 clientes en el área comercial, a los que suministra alimentos y medicamentos para animales.

[b]TECNOLOGíA AVANZADA[/b]

Hace dos años y medio Superalba puso en marcha un proyecto que cuenta con la tecnología más avanzada. “Hay muchas granjas similares en el país, pero nosotros hemos dado un paso más: la total automatización de la granja de pollos. El proceso total está manejado completamente desde un computador”, enfatiza el ejecutivo principal de Superalba, quien hace unas semanas fue reconocido como empresario destacado del sector avícola por la Asociación Dominicana de Hacendados y Agricultores.

Este proyecto, explica, fue una prueba para observar los resultados en términos de eficiencia. “Y nos ha ido tan bien que ahora estamos desarrollando uno nuevo tres veces más grande. Esta primera es granja es de 100,000 y la que proyectamos ahora tendrá una capacidad de 300,000. Cada granja de estas características supone una inversión de unos 100,000 dólares, sin incluir terrenos ni construcción”.

Dentro de este proceso de modernización, que Alba considera absolutamente necesario para enfrentar los nuevos retos de los mercados, todas las granjas propias han sido remodeladas. “Lo que se busca es reducir mano de obra y pagar mejores salarios para conseguir personal mejor preparado. Pero sobre todo el objetivo es eficientizar: reducir el desperdicio de alimentos, mejorar la salud de los animales y mejorar la rotación de la granja, entre otras muchas cosas”.

La capacidad de incubación de Superalba en estos momentos es de 1,200,000 pollos mensuales, pero la producción real ronda actualmente los 650,000, de los cuales el 65% es criado en las granjas de la compañía y el resto lo hacen pequeños productores. En cuanto a los cerdos, la empresa contabiliza entre 700 y 800 madres, lo que da una rotación de 4,500 a 5,000 animales de mejora. Un total de 200 empleados realizan el trabajo. Empleados que, para Alba, deben estar siempre actualizados en su formación para poder acompañar los cambios tecnológicos.

[b]GRANJA INCUBADORA[/b]

Hace un año y medio la empresa cambió totalmente la forma de trabajo, cuando adquirió una granja de gallinas reproductoras que está ubicada en Jumunucú, Jarabacoa. “Hasta ese momento dependíamos de otras empresas. Eso nos dio la garantía de que nuestro desarrollo iba a continuar en el tiempo. Avícola Jarabacoa es, según dicen, la granja reproductora más bonita y bien construida del país”.

“También estamos modernizando la fábrica de alimentos continúa Alba. Después pensamos, de acuerdo a la economía, para finales del año que viene, dar el último paso para llegar a la integración vertical: el mercadeo de nuestros pollos. Crear un proyecto para tener un matadero de pollos con marca propia para venderlos directamente a los supermercados”.

Esta es, en opinión del empresario, la única forma de conseguir acortar la cadena de distribución y de esta manera abaratar el producto. “Para que el pollo sea el producto principal en la mesa dominicana”, subraya.

¿El sector avícola? “Ha estado y está cambiando. Ha habido una concentración de la producción en menos compañías. A los pequeños productores se les está haciendo difícil seguir trabajando, a menos que se asocien con alguna compañía que le dé respaldo y le ayude con los asuntos tecnológicos y de conocimiento. Hace tres o cuatro que se ve venir así. En otros países no existe un número tan grande de productores: no hay más de 8 compañías”. Por eso el administrador de Superalba vaticina que de aquí al año 2010, aunque haya muchas personas que vivan de la producción avícola, sólo habrá 3 ó 4 compañías que serán las que van a marcar las pautas del mercado. “Los pequeños y medianos productores dependerán directa o indirectamente de ellas; eso quizás le restará independencia, pero le dará mayor eficiencia, menores costos y mayor estabilidad. Cuando hay muchos ofertantes a veces se nos caen los precios sin necesidad. La concentración en pocas compañías permiten más control de precios”.

Juan Lucas Alba aclara que en estos momentos se dice que el costo está caro e incluso se acusa a los productores de especular con el precio. “Pero estamos trabajando con un margen que no pasa de un 12%. Lo que sucede es que la mayoría de la materia prima para los alimentos se compra en dólares. Además, ha coincidido a nivel mundial con escasez de estos productos, como por ejemplo, la harina se soya, que ha subido un 60% en los últimos tres meses. Más otros factores negativos de la economía dominicana”.