Tamaña tarea

Tamaña tarea tiene por delante el Servicio Nacional de Salud (SNS) y su director Chanel Rosa Chupany. Porque como él mismo ha dicho, el reto más difícil que tiene por delante el sistema de salud de la República Dominicana, sobre todo en los hospitales públicos, es establecer una cultura de servicio que se base en el derecho ciudadano de tener acceso a la salud. Habría que enfrentar y romper la cultura imperante, que no es otra que la cultura del favor. Es, como observó el licenciado Rosa Chupany, una conducta larga en el tiempo, adherida a la manera de ver y tratar al paciente que acude a los centros sanitarios en busca de salud para sus males, para sus padecimientos o enfermedades. En su conversación con periodistas de los medios de comunicación del Grupo Corripio, el director del SNS dejó establecido que es más fácil corregir los aspectos físicos del sistema nacional de salud, porque se resuelven con recursos, que cambiar la actitud de las personas, en este caso de los servidores de los hospitales públicos. Aun así, es necesario romper con la cultura del favor para dar paso al reconocimiento de que quienes acuden a los centros sanitarios en busca de un servicio ya lo pagaron con sus impuestos. Sin dudas, la tarea es grande y compleja pero hay que acometerla. Los hábitos se cambian y los comportamientos equivocados también. Si la mejoría del servicio de salud de la República Dominicana pasa por un trato más humano y eficiente a los ciudadanos y ciudadanas enfermas, hay que procurar que los pacientes lo reciban.

Exigencia de los ciudadanos

En su consideración sobre el tema, el licenciado Rosa Chupany dijo que para generar un cambio de conducta en el personal que labora en los hospitales se necesita la participación de la comunidad. Pero una participación que exija el cumplimiento de las normas y los protocolos. “Creo mucho en la participación ciudadana como un mecanismo de lograr cambios a lo interior del sistema de salud”. Nadie puede resistir, por poderoso que se considere, el reclamo de los pueblos, el ardor de los ciudadanos y el resplandor de la justicia. Los países que ofertan a sus contribuyentes servicios sanitarios de calidad hacen una contribución que junto a la educación es considerada un aporte de sentido revolucionario. Porque un pueblo sin salud no puede avanzar, no puede sobrevivir. La población tiene, pues, que reclamar un buen servicio de salud con calidad.