¿Tantos sacrificios valieron la pena?

Ubi Rivas.

Frente a mi escritorio de trabajo, en lo alto, la gráfica de los expedicionarios del 14-06-1959 abordando la lancha Tinima, para iniciar la odisea imposible de derrocar la tiranía del generalísimo Rafael Leónidas Trujillo que ahogaba en sangre, torturas, cárceles, deportaciones y tumbas, la opción sagrada de disentir, fundamental en una sociedad libre.
Fue imposible en lo militar, pero en lo psicológico, taladró la conciencia nacional y la no seguimos siendo los mismos ni creyendo las patrañas de las supuestas virtudes políticas del “Benefactor de la Patria y Padre de la Patria Nueva”.
Fue el primero de un inventario de sacrificios para concluir analizando si en verdad valieron lo pena, auscultando las realidades negativas que padece la sociedad dominicana, a 57 años de la irrupción de la Raza Inmortal y los otros sacrificios que consigno.
Si valió la pena la gran conspiración de enero 1960 que lideró el impoluto líder Manuel Aurelio Tavárez Justo y su posterior inmolación en “las escarpadas montañas de Quisqueya”.
Si valieron la pena los martirologios de los coroneles Rafael Fernández Domínguez, ideólogo de restaurar el Gobierno constitucional del líder del exilio anti trujillista Juan Bosch, y luego de Francis Caamaño en la cordillera Central.
Si valió la pena todo el derroche de valor y entrega espontánea de tantos que combatieron al imperio en la segunda intervención afrentosa del siglo XX, para al final entronizar al doctor Joaquín Balaguer al poder primero por 12 años y luego por 10 más.
Si resultó profética la ilusión universal del impoluto líder y luminoso escritor Juan Bosch de fundar al PLD para: “Servir al partido, para servir al pueblo”, trocado en servir al partido para servirse a sí mismo.
¿Valieron la pena, Gran Dios del Universo?


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