Tantos trujillitos

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El machismo es un mal que ha caracterizado la humanidad por mucho tiempo. Ni siquiera los grandes esfuerzos de los últimos 60 años por descodificarlo han podido liquidarlo. Al contrario, ahora aparece alborotado, desbordado.
La superioridad asumida y ejercida por los hombres hacia las mujeres ha sido eje organizador de las sociedades, junto a las clases sociales, las razas y las etnias. Todos los sistemas de explotación conocidos en el mundo a través de la historia se han construido, fundamentalmente, en torno a estas condiciones sociales.
Pero si siempre ha habido machismo, ¿qué explica la gran cantidad de feminicidios en la actualidad? Hacen falta investigaciones para poder precisar la respuesta, pero hay ideas, hipótesis, que se pueden formular, y desde ya, podrían orientar medidas para enfrentar esta desgracia.
Primero, la República Dominicana vive un momento de mucha violencia social. Se manifiesta de manera cruda en la delincuencia organizada o callejera: robos, asaltos y asesinatos. Cada bando lucha por mantener sus privilegios o por obtenerlos. Se ve en el narcotráfico, el microtráfico, la corrupción pública y privada. La violencia siempre genera violencia y se irradia por doquier.
Segundo, los roles de género han cambiado, pero muchísimos hombres han quedado rezagados. Esto es particularmente evidente en las generaciones mayores que aún no aceptan que las mujeres son iguales a los hombres y deben tener los mismos derechos.
Está en los tuétanos devaluar a las mujeres de distintas formas.
Tercero, para ejercer poder total, el machismo se expresa de manera burda en relaciones sexuales entre personas con gran diferencia de edad: un hombre mayor con una mujer mucho menor. En la República Dominicana, muchos embarazos de adolescentes no son producto de relaciones entre jóvenes, sino de una niña o jovencita con un hombre mayor.
El macho se presenta triunfador al conquistar una joven, abusa de ella física y sexualmente, la embaraza y la deja, la golpea y denigra, o la mata y extingue. Fusiona su poder genital con el de la fuerza y la pólvora.
Cuarto, la proliferación de armas genera muchos riesgos. En la República Dominicana cualquier hombre tiene una pistola, y la cantidad de militares y policías agresivos agrava el problema. Un arma da poder. El machismo da poder. El alcohol disloca. La impunidad envalentona. Quien está cerca de un macho armado corre más peligro.
Quinto, la falta de acciones preventivas del Gobierno empeora la situación. Se critican los feminicidios, se hace una caminata anual, desfilan los políticos; pero, a la hora de la verdad, faltan muchos servicios. Y, sobre todo, falta que las autoridades policiales y judiciales presten atención a las mujeres,y ofrezcan protección cuando denuncian violencia de pareja. En emergencia no hay espera. En la violencia no hay amor, hay abuso.
Sexto, quien primero debe dar ejemplo de cambio no lo da. En los últimos 20 años, los tres presidentes que han gobernado el país han mantenido una bajísima representación de las mujeres al más alto nivel. El gabinete actual tiene cuatro mujeres de 23 posiciones ministeriales (17.3%), y cada comisión presidencial que se forma está repleta de hombres. Para este presidente, y para los anteriores, no hay suficientes mujeres que consideren capaces deser ministras.Las mujeres siguen siendo devaluadas, y la devaluación facilita y generaliza la opresión.
Octubre fue muy sangriento con unos nueve feminicidios. Noviembre es el mes de lucha contra la violencia hacia las mujeres. El 25 es el día porque el gran macho Trujillo mandó a matar las Hermanas Mirabal.
Hoy sigue la violencia y se requieren acciones certeras y contundentes con tantos trujillitos merodeando.


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