Temor a guerra de divisas se disipa tras el G-20

International Monetary Fund Director Christine Lagarde reaches out to embrace Jerome Powell, chairman of the Federal Reserve, as they gather for a group picture at the G20 Meeting of Finance Ministers in Buenos Aires, Argentina, Saturday, July 21, 2018. (AP Photo/Gustavo Garello)
International Monetary Fund Director Christine Lagarde reaches out to embrace Jerome Powell, chairman of the Federal Reserve, as they gather for a group picture at the G20 Meeting of Finance Ministers in Buenos Aires, Argentina, Saturday, July 21, 2018. (AP Photo/Gustavo Garello)

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, aterrizó el viernes pasado en Buenos Aires para la cumbre del G-20 con el riesgo de una guerra de divisas en el aire. Dos días después se marchó con los principales jefes de finanzas del mundo sintiéndose mucho más a gusto.
Durante aproximadamente 48 horas Mnuchin alivió la preocupación de un cambio en la política monetaria, y dijo en una rueda de prensa a primeras horas del sábado que el compromiso de Estados Unidos con un dólar fuerte no ha cambiado. También dijo que Estados Unidos no está tratando de intervenir en el mercado del dólar.

El presidente Donald Trump había publicado comentarios por Twitter el viernes en los que acusaba a China y la zona euro de manipular sus monedas mientras se quejaba de que un dólar en alza está perjudicando a Estados Unidos. Los tuits provocaron la mayor caída del dólar en cuatro meses, mientras los inversores temían que Trump se embarcase en una nueva era para influenciar la moneda a fin de impulsar las exportaciones.

Pero para el final de las reuniones del G-20, pocos banqueros centrales o ministros de finanzas hablaban de una posible guerra de divisas en la que los países compiten por devaluar sus tipos de cambio. La ministra de Economía de España, Nadia Calvino, dijo a los medios el domingo pasado por la tarde que no se habló del tema.

Conflicto comercial. En cambio, los participantes del G-20 centraron gran parte de su atención en el conflicto comercial mundial, ya que los aranceles de Estados Unidos y sus socios amenazan con socavar la confianza empresarial, perturbar las cadenas de oferta mundiales y elevar los precios al consumidor. La directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, también hizo sonar la alarma sobre las disputas, e instó a los países del G-20 a resolver los desacuerdos a través de la cooperación internacional.

Las naciones del G-20 publicaron un comunicado final al cierre de la cumbre, que advertía que los riesgos para la economía mundial han aumentado en medio de las crecientes tensiones comerciales.

Después de más de una docena de reuniones bilaterales, sesiones plenarias y una cena de trabajo, Mnuchin dijo que había sido fácil llegar a un acuerdo para la declaración final del grupo. “Fue el comunicado más fácil: se terminó ayer”, dijo el domingo.

A pesar de la diplomacia en el frente monetario, Mnuchin no suavizó la postura del Gobierno sobre el comercio ni la dura retórica contra Pekín. Como parte de su esfuerzo por reequilibrar el comercio mundial a favor de Estados Unidos, la Casa Blanca ha impuesto aranceles a importaciones mundiales de acero y aluminio, así como a productos chinos por US$34.000 millones.

Mnuchin dijo a los medios el sábado que la Casa Blanca continuará presionando a los países para que abran sus mercados a las exportaciones e inversiones estadounidenses, y cuestionó si la caída del yuan fue el resultado de las fuerzas del mercado o la interferencia del Gobierno. Mnuchin dijo que Estados Unidos seguirá de cerca la tasa de cambio de China, que ha caído más que cualquier otra moneda importante en el último mes.

La posición de los Estados Unidos sobre el comercio se ganó el respaldo de algunos participantes en las reuniones del G-20. Scott Morrison, de Australia, dijo que los estadounidenses tienen quejas comprensibles.


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