Théodore Chassériau y la actualidad dominicana

10_09_2016 HOY_SABADO_100916_ ¡Vivir!1 C

Marianne de Tolentino

Dentro de tres años, habrán transcurrido dos siglos desde el nacimiento de Théodore Chassériau. El pintor sobresaliente del Romanticismo francés, con Ingres y Delacroix.

Nació en El Limón, el 20 de septiembre 1819, hijo del diplomático francés, de vida aventurera, Benoit Chassériau, que murió, cónsul en Puerto Rico, en 1844, y de Madeleine Couret, francesa de origen, probablemente mestiza y de familia establecida en la isla: ella misma había nacido en Samaná, donde también se casó. Por tanto, el estado civil de Théodore Chassériau le daba pleno derecho a ser considerado como dominicano, aunque haya nacido 25 años antes de la proclamación de la independencia.

Dato interesante es que Benoit Chassériau poseía simultáneamente la nacionalidad colombiana, ¡conferida por su amistad con Simón Bolívar y un apoyo real a la lucha independentista! Otros parientes tuvieron en las Antillas y más allá en la región, había vínculos personales, comerciales y hasta oficiales.

En “Saint-Domingue” –¡así en Francia suelen referirse todavía a República Dominicana!–, existe una atracción particular por los orígenes de Théodore Chassériau, y el hecho de que haya nacido en la propiedad materna del Petitoa, situada en El Limón, hoy municipio. El niño fue bautizado en Samaná: el acta de bautismo se ha conservado.

Aunque Théodore Chassériau haya partido antes de los dos años con varios miembros de su familia, por disturbios civiles y peligros viniendo de la República de Haití, y aunque él no pudo volver pese a sus intenciones, no pocos dominicanos consideran a Chassériau como el primer gran pintor del país…

Último testimonio de este sentir es el estupendo documental y exitoso largometraje de Héctor Manuel Valdez “República del Color”, que se refiere a la historia del arte dominicano y extiende su relato hasta la tierra, su pueblo, su cultura, destacando en particular la riqueza y la belleza del colorido tropical. Remonta hasta Chassériau como primer gran colorista del país, presentando varias de sus pinturas que están en el museo del Louvre. Así mismo, el admirable libro de Danilo de los Santos, “República del Color”, hermanado con la película, destaca a Théodore Chassériau.

Proyecto de magna exposición pictórica. Medio siglo atrás, había que ser un investigador acucioso como Emilio Rodríguez Demorizi, para indagar datos concernientes al historial de Théodore Chassériau. Usualmente, nombre y mención escueta de Théodore Chassériau figuraban en textos de arte dominicano, y las publicaciones casi descartaban a aquel pintor, sin obra original en los museos locales… El antiguo Museo Nacional exponía una pintura que tenía el mérito de la referencia y era posiblemente una copia.

No se había dispuesto concretamente una exposición de Théodore Chassériau, con préstamos desde instituciones museográficas del exterior. Solamente quienes viajaban, y principalmente a París, descubrían, seducidos, la obra original en el Louvre y el Museo de Orsay.

Ahora bien, en los últimos treinta años se diseñó un movimiento que permitía vislumbrar el proyecto de una exposición Chassériau, siendo obstáculo entonces la precariedad de las condiciones institucionales. Afortunadamente, estas avanzaron, crecieron, se multiplicaron, entre restauración de monumentos coloniales e imponentes construcciones, en Santo Domingo y Santiago.

Marcó una pauta el extraordinario éxito de la exposición “Chassériau. Obras sobre papel”, treinta dibujos y treinta grabados, en el Centro León de Santiago y en el Museo de Arte Moderno, durante 2004. Fue un acontecimiento, precedido por reuniones en el Louvre, viajes de conservadores y comisarios, recursos públicos e institucionales considerables. Publicaron un catálogo memorable, de colección, con reproducciones de las obras y ensayos excelentes, documento esencial para la historia del arte.

Se ha ido planificando otra exposición de Chassériau, todavía más importante, con pinturas, siendo prestadas las telas por el mismo museo del Louvre – que proponía unas diez de su propio fondo–, museos provinciales franceses y coleccionistas privados.

Este proyecto ambicioso está hoy bastante avanzado: su fecha no está todavía determinada, pero el año 2017 nos parece cercano, teniendo en cuenta las gestiones nacionales e internacionales, ¡y las responsabilidades respectivas a asumir!
Concurso “Recrear a Chassériau”. La Embajada de Francia organiza un concurso nacional de pintura, abierto a los artistas dominicanos entre 18 y 35 años, en homenaje a Théodore Chasseriau, para que reinterpreten, con una o dos obras, cuadros del artista.

Deben escoger entre diez pinturas, que figuran en el reglamento con sus “links” respectivos y reproducciones en miniatura. Aclaran que no podrán ser copias, sino una recreación, con elementos personales, de la pintura original. La fecha tope señalada para la entrega de las obras es el 14 de octubre.

La misión diplomática francesa y la Cámara de Comercio Dominico-Francesa auspician el certamen. Un jurado especial estará a cargo de la selección de las pinturas participantes y los galardones otorgados –tres premios y tres menciones de honor–.
Un descendiente de Chassériau, Jean-Baptiste Nouvion, joven y dinámico, manteniendo la memoria de su antepasado, será uno de los jueces. Se aprovechará su presencia para crear la filial dominicana de los “Amigos de Chassériau”.

Los resultados del concurso –con entrega de los premios– se anunciarán, concluyendo la Semana de Francia a finales de octubre. Obras seleccionadas y premiadas se exhibirán en muestra itinerante: esta iniciativa suscita interés y entusiasmo entre los jóvenes pintores.

Asistimos, pues, a un renacer del artista cuyo perfil trazado por un ensayista francés destacaba: “ese joven pintor y grabador, nacido en Santa Bárbara de Samaná (Saint-Domingue), donde su padre era cónsul. Su madre es criolla, y él guardará siempre la nostalgia del trópico”…


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