Tipo de interés y actividades económicas

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El Banco Central dejó sin cambio su tasa de política monetaria, sus motivaciones están en el comunicado de prensa de la semana pasada, donde demuestra que es una cuestión técnica. Con los datos a mano dijo que la inflación no había hecho acto de presencia, evoluciona dentro de lo esperado, y espera que el crecimiento de la economía se acerque a su potencial para final de año.
Decisión y motivaciones que comparto por lo siguiente. Uno, el objetivo de la política, acelerar la demanda agregada, se está logrando con el aceleramiento de los préstamos privados desde julio, cuando la entidad bancaria recortó la tasa de política monetaria en cincuenta puntos básicos y en 2.2 puntos el encaje legal. Hasta el 2 de octubre los préstamos habían aumentado en RD$17,767.5 millones, colocando la tasa de crecimiento acumulada en 6.34% y 10.65% la interanual.
Ambas se sitúan por debajo de la que se estima podría acelerar la inflación, que puede estimarse en 13%, corresponde al crecimiento medio anual de los préstamos privados en pesos en los últimos cinco años (2012-2016). Todavía hay espacio (diferencia de tasas) por llenar, por lo que no preocupa el ritmo de aumento de los préstamos.
Dos, como consecuencia la liquidez de la economía (Medio Circulante) aumentó en RD$17,614 millones desde julio al 2 de octubre 2017. Demostrando, como lo escribí en uno de mis artículos, que la banca múltiple es la que crea dinero, que no es, como erróneamente afirmaron algunos analistas, que la responsabilidad era del Banco Central.
Y tres, el aumento de la liquidez no ha generado presión cambiaria, lo evidencia la relación Emisión Monetaria Restringida sobre Reservas Internacionales Netas, se ha mantenido estable desde julio. Y el hecho de que la devaluación haya sido solo de 2.27%, con tasa anualizada de 2.71%, en los primeros diez meses del año, muy por debajo de la tasa (5.1%) presupuestada para 2017. Dicho con otras palabras, no hay sobrecalentamiento de préstamos privados.
La tasa de política monetaria era de 9.50% anual antes de que se iniciara la crisis financiera en Estados Unidos en 2008. Desde ese momento a la fecha ha oscilado entre 4.00% y 6.25%, lejos del límite mínimo de donde se hace difícil salir, donde se situaron la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco Central Europeo, llevaron la tasa prácticamente a cero. Entraron en lo que se conoce como la trampa de la liquidez, donde la política monetaria pierde capacidad para influir en el ciclo económico. Japón ha estado en ese lugar desde hace más de treinta años.
La experiencia que hemos tenido desde julio pasado con la reducción de la tasa de política monetaria es la observada desde 2008, la política empuja hacia la baja la tasa activa promedio de interés de los bancos múltiples. Se ha reducido más de la mitad (de 25.26% a 12.36%) de 2008 a 2017, una de las explicaciones del alto crecimiento del PIB.
En suma, mientras no se recupere el crecimiento potencial o aparezca la inflación, conviene mantener la actual política monetaria. La reducción de tasa a 5.25% anual y del encaje legal hay que verlos como síntomas de la desaceleración de las actividades económicas en el primer semestre.


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