Todavía leemos y escribimos

La prensa habla de la quiebra o cierre de numerosas librerías, entre otras cosas, porque se está perdiendo el hábito de leer en forma tradicional y el Internet, juntamente con los artefactos electrónicos y minicomputadoras, están sustituyendo a los libros impresos.

Con las bibliotecas parece estarse produciendo el mismo fenómeno porque las consultas bibliográficas son cada vez más numerosas por computadoras. Como muestra un botón: Hace algunos días se publicó la noticia del cierre de una red de bibliotecas en Canadá cuyo material bibliográfico trata sobre biología marina. La causa: Que a pesar de tener locales y empleados que consumían un presupuesto, en un año sólo recibieron 12 usuarios. Naturalmente, este es un ejemplo desmesurado porque, aunque Canadá está bordeado por tres océanos, la exclusividad del tema y “una red” de locales aparentan una exageración.

Y de eso se trata: No creemos que los libros impresos van a ser totalmente sustituidos por los electrónicos en un plazo tan corto como para anular el estímulo a los que aún escribimos y leemos en la forma tradicional. Por eso, el viernes 17 de enero, a las 7 de la noche, en el Colegio Médico Dominicano, estaremos presentando y poniendo en circulación nuestro libro “Los fríos, los sueños y las peripecias del rey tuerto” porque sabemos que, al igual que muchos millones de personas en el mundo, muchísimos dominicanos todavía no tienen acceso a la Internet, no tienen “tabletas” o no pueden comprar “audio-libros” en varios idiomas, aparte de que el libro impreso es más democrático porque va a todas las manos sin discriminar edad, sexo, creencias religiosas o políticas, ni condición económica o social.


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